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>Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste

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Por Amy Goodman (Democracy now!, 24 de febrero de 2011)
Escuche (en español)
Cerca de ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos que nuclean a los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak del Medio Oeste”.
Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin: el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento por derrocar al eterno dictador Muammar Gaddafi, los libios siguen desafiando la violenta ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes en Columbus, Ohio para oponerse al intento del gobernador republicano John Kasich de dar un golpe de estado legislativo en contra de los sindicatos.
Hace apenas algunas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, hubiera parecido increíble.
El levantamiento en Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años de edad, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la balanza. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras –muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones a los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las élites amasaban fortunas.
En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. La “Gran Recesión” de 2008, según el economista Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir en forma drástica las generosas jubilaciones del sector público, y de ser posible, no cumplir con las obligaciones jubilatorias ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema jubilatorio se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.
En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer, David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se le paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagarle a Wall Street por administrar el dinero”.
Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos jubilatorios, los trabajadores son demonizados y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y no están siendo responsabilizados. Si rastreamos el origen el dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador tea party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicalizados?
Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato fue fundado en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre quienes hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Dr. Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicalizados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.
Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.
—————————
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

marzo 7, 2011 Publicado por | Estados Unidos, sindicalismo | Dejar un comentario

>Crisis, populismo y sindicatos

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Por Francesc Sanuy, abogado (EL PERIÓDICO, 07/04/09):

No recuerdo exactamente dónde ni cuándo leí una lista de cuatro cosas que nunca vuelven ni tienen marcha atrás. Eran las palabras pronunciadas, la flecha lanzada, el tiempo pasado y las oportunidades perdidas. Y fue este último apartado el que me hizo pensar en la conveniencia de aprovechar la gravedad de la presente crisis económica para plantar cara a los peligros de la versión nociva del populismo para readaptar los sindicatos obreros y adecuarlos a las nuevas circunstancias. Uno de los factores desencadenantes de la furiosa reacción contra los financieros ha sido, sin duda, el hecho de que en las entidades rescatadas con dinero de los contribuyentes hayan pagado paracaídas de oro en forma de bonificaciones, blindajes y sobresueldos estratosféricos precisamente a los directivos que han arruinado a los bancos, las aseguradoras o las empresas recapitalizadas. Y, sobre todo, que los beneficiarios invoquen como un derecho el contrato que en su condición de ejecutivos se otorgaron ellos mismos. Realmente, hay que tener mucha cara para exigir el cumplimiento de un pacto bilateral cuando se acaba de provocar, por mala gestión, una insolvencia que significa el incumplimiento de las obligaciones contractuales de la empresa salvada con el dinero de los pobres. Aparte de que resulta patético que el Gobierno de Obama diga que echar a los directivos ineptos y codiciosos o no pagarles las fastuosas gratificaciones sería un remedio peor que la enfermedad. O bien que, en cambio, condicione las ayudas a la reflotación de General Motors a la anulación del convenio colectivo (mucho más que un contrato individual y privado) que fijaba unos mínimos aumentos salariales para los obreros.

Asistimos, pues, a una masiva reacción de protesta que no es populismo de parias contra multimillonarios, sino la afrenta a una clase media que paga los platos rotos con unos impuestos que los ricos evitan y que consideran que el sistema representa una indecente y monstruosa atrocidad contra la buena gente trabajadora, ahorradora y sin antecedentes penales. En efecto, cuando los gobiernos destinan el dinero público a comprar los activos tóxicos generados por unos gestores sin escrúpulos, los ciudadanos recuerdan el principio que es piedra angular de la democracia: “No taxation without representation“, es decir, ningún impuesto ni ningún gasto que no se haya aprobado previamente en el Parlamento. Especialmente si, en los últimos 25 años, las desigualdades entre plutócratas y clase trabajadora se han ido ensanchando y acentuando. En España, por ejemplo, en los últimos 12 años, la participación de los salarios en la renta nacional ha bajado del 55% al 46%, cosa que no ha pasado en ningún otro país miembro de la OCDE, es decir, del club de los más industrializados del mundo.

ES VERDAD que el dinero barato y las hipotecas concedidas a los solicitantes NINJA (no income, no job or assets, que quiere decir sin ingresos, puesto de trabajo o activos) parece que ha disimulado, junto con la deuda acumulada vía tarjetas de crédito, una disparidad tan creciente como preocupante. Pero la realidad es muy tozuda y la buena gente maltratada comienza a pensar que tal vez no valga la pena salvar el sistema a base de perdonar a los culpables de haberlo destrozado. Lo resumió muy bien Albert Rupprecht, presidente de la Comisión parlamentaria alemana de supervisión bancaria, diciendo que la falta de explicaciones y de transparencia hará que se tambaleen el sistema, el mercado e, incluso, la democracia, y que si los gobiernos no identifican a los culpables, lo harán los populistas. El mensaje es que gobiernos y financieros quieren un modelo social de indigentes y millonarios.

En lo referente a los sindicatos, la crisis podría ser una buena ocasión para hacer un aggiornamento. John Monks, líder de la Confederación Sindical Europea, cree que ahora se puede recuperar la militancia y la influencia que se perdieron durante los mandatos de Reagan y Thatcher y que asistimos al final del Capitalismo Goldman Sachs. Sin embargo, será necesario mirar adelante y dar respuestas a los nuevos retos que se han planteado para superar el declive de la afiliación sindical que se ha producido en todo el mundo occidental.

EL MOVIMIENTO obrero debe encontrar nuevas estrategias para la tercera revolución industrial que rompe la noción de puesto de trabajo para toda la vida. En Estados Unidos, por ejemplo, hay un nuevo modelo sindical liderado por Sara Horowitz que sube como la espuma: la Freelancers Union, que agrupa a los trabajadores independientes, en parte, el equivalente a nuestros autónomos. No se dedican a la negociación colectiva, sino a ofrecer una bolsa de trabajo, seguro médico de perfil mutualista y a actuar como lobi para reducir impuestos. En general, todos los sindicatos luchan por una reforma del sistema sanitario, mejores programas de bienestar social o de formación profesional y la garantía de que, cuando vuelva la prosperidad, no se repitan las injusticias y desigualdades. Ojalá se imponga el pragmatismo progresista y no se pierda este tren que quizá no vuelva a pasar. Los sindicatos deben facilitar la flexibilidad que reclama la necesaria reconversión de los sectores decadentes en favor de los emergentes y coger por los cuernos el toro de la globalización.

Fuente: Bitácora Almendrón. Tribuna Libre © Miguel Moliné Escalona

abril 8, 2009 Publicado por | sindicalismo | Dejar un comentario

La Alianza por la Unidad Democrática/Reconstrucción de la auténtica izquierda

Por Juan Pérez Medina (Cambio de Michoacán 17/01/2008))

Hacia el tercer Congreso de la Alianza por la Unidad Democrática

La creación de la AUD no fue producto de la imposición de un grupo sobre otro; ni tampoco de la actitud claudicante de quienes lo propusieron. Surge como parte de la discusión que se generó en el seno de un movimiento popular

La Alianza por la Unidad Democrática (AUD) surgió en el seno de la Sección XVIII con el objetivo fundamental de fortalecer la lucha del pueblo a través de la vía electoral. Por decirlo de alguna forma, con la AUD se pretendía llegar a un sector popular que se encontraba ligado a la lucha electoral por medio del PRD y la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

Fue en 1998 cuando se tomó la determinación de incursionar en este terreno, otrora negado por nuestros principios tácticos. En ese entonces se intentó alcanzar la candidatura de Morelia, aprovechando la fortaleza del movimiento y la popularidad del compañero Raúl Morón Orozco, quien acababa de dejar la Secretaría General del CES y se encontraba adscrito en su escuela. Cabe aquí hacer una aclaración pertinente: el compañero Morón no solicitó incorporarse al PRD, esta decisión fue tomada por la dirección del CES en un primer momento y luego asumida por la mayoría de los integrantes de la Sección XVIII. El PRD impidió su candidatura alegando que no era militante y que se contravenían los términos de la convocatoria municipal, cuestión que hasta ese momento era verdad. Sin embargo esto no nos desanimó y tiempo después conquistábamos la dirección del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) con una clara ventaja en contra de Enrique Bautista, diputado local. En toda la gestión del compañero Raúl Morón Orozco, se acompañó al movimiento y, aun en momentos difíciles al interior del PRD, no se dudó por coberturar nuestro accionar en la Sección XVIII con desplegados de apoyo, acompañando las movilizaciones e interviniendo como canal para la interlocución. Ya a finales de la gestión, y una vez que se había logrado ganar las elecciones federales del año 2000 con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República; por acuerdo del pleno estatal de la Sección XVIII, se decidió buscar la gubernatura del estado en 2001, pero al final acabamos sumándonos a la candidatura de Lázaro Cárdenas Batel evitando con ello una contienda interna, que se veía difícil para nosotros.
La consigna de 2001 era derrotar al PRI y al PAN, situación que unió a miles de compañeros en un trabajo arduo que hizo posible el triunfo y con él la llegada de Raúl Morón al Congreso local como un elemento genuino del movimiento magisterial; además de la incorporación a la AUD de los diputados: profesor Elesban Aparicio Cuiriz, Gonzalo Herrera Pérez y don Luis Betancourt, quien después pasaría a formar parte del Moduc.
En febrero de 2002 se pierde la dirección del CEE del PRD en las elecciones internas, como producto de la falta de atención a esta tarea de parte de todo el movimiento y a la poca presencia de los compañeros propuestos. En 2003, nos incorporamos como diputados federales de AUD Abdallán Guzmán Cruz y un servidor; en el 2004 lo hacen los compañeros Minerva Bautista Gómez y Guadalupe Corona Suazo en el Congreso local. En la actual Legislatura del Congreso de la Unión, contamos con la compañera diputada Concepción Ojeda.
Por otra parte, desde 2001 se lograron conquistar algunos ayuntamientos bajo la premisa de realizar gobiernos diferentes y auténticamente democráticos; sin embargo, ninguno de ellos logró trascender en esta tarea y se perdieron las oportunidades que se nos presentaron para probar por esta ruta formas de gobierno de participación democrática de la gente, sin que esto signifique que esta ruta está cancelada.
La creación de la AUD no fue producto de la imposición de un grupo sobre otro; ni tampoco de la actitud claudicante de quienes lo propusieron. Sino que surge como parte de la discusión que se generó en el seno del movimiento popular en la década de los 90, ante la transformación de los movimientos armados latinoamericanos en partidos políticos legales, ante la imposibilidad de un triunfo por la vía armada y la necesidad de emprender un programa para la acumulación de fuerzas, como ocurrió con el FSLN, el FMLN, el M-19, la URNG y el movimiento triunfante de la V República, de Hugo Chávez, en Venezuela, y la incorporación del movimiento obrero en Brasil y Argentina y el movimiento popular campesino e indígena en esos países y en Ecuador, Uruguay y Bolivia a la lucha electoral. Surgió la idea, ante la profunda dispersión del movimiento popular, que la lucha por la democracia era el factor que podría aglutinar de nueva cuenta al amplio espectro social acicateado por una crisis capitalista que no tiene visos de solución hasta este momento. Después de 1988, en México el panorama era desolador, incluso considerando que en 1994, el EZLN había irrumpido en el escenario nacional declarando la guerra al gobierno y planteando sus once puntos reivindicativos en la Primera Declaración de la Selva Lacandona. Como en el resto de los países, la economía se había privatizado y se habían abierto las fronteras a las transnacionales; se modificó el artículo 27 para permitir la privatización del campo mexicano y se implementó una política restrictiva en el campo laboral tanto en materia de salarios como en la garantía de los derechos de los trabajadores. El derrumbe de los países socialistas de Europa Oriental laceraba con más fuerza que ahora la ideología del campo popular; mientras la hegemonía del capital, de manera agresiva y en momentos casi abrumadora, imponía condiciones difíciles al desarrollo de esta vía. A nivel nacional, las organizaciones populares resistían en sus espacios sin atreverse a ir más allá, negándose a desarrollar un planteamiento más profundo o limitándose a la sobrevivencia.

© Copyright 2008 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados

mayo 7, 2008 Publicado por | sindicalismo | Dejar un comentario

>La Alianza por la Unidad Democrática/Reconstrucción de la auténtica izquierda

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Por Juan Pérez Medina (Cambio de Michoacán 17/01/2008))

Hacia el tercer Congreso de la Alianza por la Unidad Democrática

La creación de la AUD no fue producto de la imposición de un grupo sobre otro; ni tampoco de la actitud claudicante de quienes lo propusieron. Surge como parte de la discusión que se generó en el seno de un movimiento popular

La Alianza por la Unidad Democrática (AUD) surgió en el seno de la Sección XVIII con el objetivo fundamental de fortalecer la lucha del pueblo a través de la vía electoral. Por decirlo de alguna forma, con la AUD se pretendía llegar a un sector popular que se encontraba ligado a la lucha electoral por medio del PRD y la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

Fue en 1998 cuando se tomó la determinación de incursionar en este terreno, otrora negado por nuestros principios tácticos. En ese entonces se intentó alcanzar la candidatura de Morelia, aprovechando la fortaleza del movimiento y la popularidad del compañero Raúl Morón Orozco, quien acababa de dejar la Secretaría General del CES y se encontraba adscrito en su escuela. Cabe aquí hacer una aclaración pertinente: el compañero Morón no solicitó incorporarse al PRD, esta decisión fue tomada por la dirección del CES en un primer momento y luego asumida por la mayoría de los integrantes de la Sección XVIII. El PRD impidió su candidatura alegando que no era militante y que se contravenían los términos de la convocatoria municipal, cuestión que hasta ese momento era verdad. Sin embargo esto no nos desanimó y tiempo después conquistábamos la dirección del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) con una clara ventaja en contra de Enrique Bautista, diputado local. En toda la gestión del compañero Raúl Morón Orozco, se acompañó al movimiento y, aun en momentos difíciles al interior del PRD, no se dudó por coberturar nuestro accionar en la Sección XVIII con desplegados de apoyo, acompañando las movilizaciones e interviniendo como canal para la interlocución. Ya a finales de la gestión, y una vez que se había logrado ganar las elecciones federales del año 2000 con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República; por acuerdo del pleno estatal de la Sección XVIII, se decidió buscar la gubernatura del estado en 2001, pero al final acabamos sumándonos a la candidatura de Lázaro Cárdenas Batel evitando con ello una contienda interna, que se veía difícil para nosotros.
La consigna de 2001 era derrotar al PRI y al PAN, situación que unió a miles de compañeros en un trabajo arduo que hizo posible el triunfo y con él la llegada de Raúl Morón al Congreso local como un elemento genuino del movimiento magisterial; además de la incorporación a la AUD de los diputados: profesor Elesban Aparicio Cuiriz, Gonzalo Herrera Pérez y don Luis Betancourt, quien después pasaría a formar parte del Moduc.
En febrero de 2002 se pierde la dirección del CEE del PRD en las elecciones internas, como producto de la falta de atención a esta tarea de parte de todo el movimiento y a la poca presencia de los compañeros propuestos. En 2003, nos incorporamos como diputados federales de AUD Abdallán Guzmán Cruz y un servidor; en el 2004 lo hacen los compañeros Minerva Bautista Gómez y Guadalupe Corona Suazo en el Congreso local. En la actual Legislatura del Congreso de la Unión, contamos con la compañera diputada Concepción Ojeda.
Por otra parte, desde 2001 se lograron conquistar algunos ayuntamientos bajo la premisa de realizar gobiernos diferentes y auténticamente democráticos; sin embargo, ninguno de ellos logró trascender en esta tarea y se perdieron las oportunidades que se nos presentaron para probar por esta ruta formas de gobierno de participación democrática de la gente, sin que esto signifique que esta ruta está cancelada.
La creación de la AUD no fue producto de la imposición de un grupo sobre otro; ni tampoco de la actitud claudicante de quienes lo propusieron. Sino que surge como parte de la discusión que se generó en el seno del movimiento popular en la década de los 90, ante la transformación de los movimientos armados latinoamericanos en partidos políticos legales, ante la imposibilidad de un triunfo por la vía armada y la necesidad de emprender un programa para la acumulación de fuerzas, como ocurrió con el FSLN, el FMLN, el M-19, la URNG y el movimiento triunfante de la V República, de Hugo Chávez, en Venezuela, y la incorporación del movimiento obrero en Brasil y Argentina y el movimiento popular campesino e indígena en esos países y en Ecuador, Uruguay y Bolivia a la lucha electoral. Surgió la idea, ante la profunda dispersión del movimiento popular, que la lucha por la democracia era el factor que podría aglutinar de nueva cuenta al amplio espectro social acicateado por una crisis capitalista que no tiene visos de solución hasta este momento. Después de 1988, en México el panorama era desolador, incluso considerando que en 1994, el EZLN había irrumpido en el escenario nacional declarando la guerra al gobierno y planteando sus once puntos reivindicativos en la Primera Declaración de la Selva Lacandona. Como en el resto de los países, la economía se había privatizado y se habían abierto las fronteras a las transnacionales; se modificó el artículo 27 para permitir la privatización del campo mexicano y se implementó una política restrictiva en el campo laboral tanto en materia de salarios como en la garantía de los derechos de los trabajadores. El derrumbe de los países socialistas de Europa Oriental laceraba con más fuerza que ahora la ideología del campo popular; mientras la hegemonía del capital, de manera agresiva y en momentos casi abrumadora, imponía condiciones difíciles al desarrollo de esta vía. A nivel nacional, las organizaciones populares resistían en sus espacios sin atreverse a ir más allá, negándose a desarrollar un planteamiento más profundo o limitándose a la sobrevivencia.

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mayo 7, 2008 Publicado por | sindicalismo | Dejar un comentario

   

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