Valoración de la Declaración de Lima, V Cumbre UE-América Latina y Caribe
CONTEXTO
Como continuidad de la política de estrechamiento de las relaciones entre la Unión Europea y los países latinoamericanos y caribeños, se celebró en Lima durante los días 13 y 17 de mayo de 2008, la V Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe, con participación de los 60 gobiernos europeos (27) y latinoamericanos (20) y caribeños (13).
La celebración de la Cumbre tuvo como anticipo la firma del acuerdo con los quince países de la región que conforman el CARIFORUM para la firma, en julio de este año, del Acuerdo de Asociación Económica UE-CARIFORUM, lo que aparte de su importancia, ha supuesto un primer acuerdo con la región, si bien dentro del marco del Acuerdo de Cotonú suscrito por la UE y los países ACP.
Además, ha estado precedida de la celebración de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, acordada en la IV Cumbre celebrada en Viena en 2006, que el 1º de Mayo hizo público su “Mensaje” a la V Cumbre con propuestas y recomendaciones relativas a los temas de la Agenda de Lima.
La Cumbre se ha desarrollado en una coyuntura política especialmente difícil entre los países americanos. A la división ideológica entre los distintos gobiernos americanos, puesta de relieve por el contraste entre la excepcional acogida mostrada por el gobierno de Perú y las críticas desde los gobiernos de Nicaragua y Bolivia contra estas Cumbres, que consideran foros de expansión de las ideas neoliberales. A estas diferencias se sumaron, en los días previos, las desavenencias entre Ecuador y Venezuela con su vecino Colombia a propósito de la lucha de este país contra las FARC y la incursión militar de Colombia en territorio ecuatoriano.
Si por parte americana, han sido aspectos políticos los que ha podido influir en el desarrollo de la Cumbre, la incertidumbre económica instalada en la Unión Europea puede explicar la falta de cuantificación financiera de los acuerdos logrados. Por otro lado, hay que señalar la ausencia del Presidente de la República Francesa, y de los primeros ministros del Reino Unido y de Italia, por distintos motivos.
Leer artículo completo (PDF). Disponible también en la Fundación Alternativas.
>Valoración de la Declaración de Lima, V Cumbre UE-América Latina y Caribe
>
CONTEXTO
Como continuidad de la política de estrechamiento de las relaciones entre la Unión Europea y los países latinoamericanos y caribeños, se celebró en Lima durante los días 13 y 17 de mayo de 2008, la V Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe, con participación de los 60 gobiernos europeos (27) y latinoamericanos (20) y caribeños (13).
La celebración de la Cumbre tuvo como anticipo la firma del acuerdo con los quince países de la región que conforman el CARIFORUM para la firma, en julio de este año, del Acuerdo de Asociación Económica UE-CARIFORUM, lo que aparte de su importancia, ha supuesto un primer acuerdo con la región, si bien dentro del marco del Acuerdo de Cotonú suscrito por la UE y los países ACP.
Además, ha estado precedida de la celebración de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, acordada en la IV Cumbre celebrada en Viena en 2006, que el 1º de Mayo hizo público su “Mensaje” a la V Cumbre con propuestas y recomendaciones relativas a los temas de la Agenda de Lima.
La Cumbre se ha desarrollado en una coyuntura política especialmente difícil entre los países americanos. A la división ideológica entre los distintos gobiernos americanos, puesta de relieve por el contraste entre la excepcional acogida mostrada por el gobierno de Perú y las críticas desde los gobiernos de Nicaragua y Bolivia contra estas Cumbres, que consideran foros de expansión de las ideas neoliberales. A estas diferencias se sumaron, en los días previos, las desavenencias entre Ecuador y Venezuela con su vecino Colombia a propósito de la lucha de este país contra las FARC y la incursión militar de Colombia en territorio ecuatoriano.
Si por parte americana, han sido aspectos políticos los que ha podido influir en el desarrollo de la Cumbre, la incertidumbre económica instalada en la Unión Europea puede explicar la falta de cuantificación financiera de los acuerdos logrados. Por otro lado, hay que señalar la ausencia del Presidente de la República Francesa, y de los primeros ministros del Reino Unido y de Italia, por distintos motivos.
Leer artículo completo (PDF). Disponible también en la Fundación Alternativas.
Los puentes del Potomac
Esta primavera, en Washington, DC, se diría que el efecto Obama ha tenido influencia hasta en el florecimiento de los cerezos en las orillas del río Potomac. Tal es la intensa vida política a la que ha despertado un país que vivía aletargado por el miedo desde el 11-S. Aunque esto es sólo una parte del paisaje. Cuando George W. Bush deje el cargo en enero de 2009, el próximo presidente tendrá que lidiar con el legado del incremento de la desigualdad, abordar una seria reestructuración económica y financiera -y del complejo militar-, y revertir la pésima imagen internacional de Estados Unidos. Con este horizonte, surgen dudas sobre un cambio de rumbo positivo.
Para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, mucho de lo que está pasando en la política norteamericana le sitúa del lado bueno de la historia y le facilita la tarea de pasar página, a partir de enero de 2009, a un mal capítulo de la turbulenta historia de las relaciones hispano-norteamericanas, especialmente si la victoria cae del lado demócrata. De hecho, ya ha comenzado a tantear el entorno de los candidatos, como lo prueba la última visita a Washington del ex secretario de Estado de Exteriores y hoy secretario general de La Moncloa, Bernardino León.
Pero sería bueno replantear en profundidad la cooperación mutua, y con un discurso que vaya más allá de la filosofía de la sospecha al uso. La era del segundo Bush ha acentuado aún más nuestra ignorancia o indiferencia sobre lo que está pasando realmente en la primera potencia mundial. Una encuesta reciente del German Marshall Fund arroja un escuálido 36% de conformidad europea con la idea de un liderazgo estadounidense, y probablemente la mayoría del espectro de centro-izquierda que ha revalidado el proyecto ZP se sitúa en torno a esa cifra. Distanciamiento que contrasta fuertemente con el buen feeling entre dos sociedades española y estadounidense en el plano empresarial -EE UU es nuestro primer inversor extranjero y el sexto cliente comercial o cultural-, el nuevo redescubrimiento mutuo entre estudiantes y jóvenes élites profesionales, y la potencialidad de los 40 millones de hispanohablantes al norte del río Bravo.
A corto plazo, problemas tales como la crisis inmobiliaria, el desempleo o la gestión de la inmigración van a crear un curioso juego de espejos entre los dos países, y no está claro que en nuestro país el impacto involutivo vaya a ser menor. Así que puede haber llegado el momento de un discurso abierto y cosmopolita, que facilite a EE UU el liderazgo de un New Deal global acorde con su tradición interna de libertades y equilibrio de poderes. Pero a la parte española nos falta lo que más gusta a los norteamericanos: iniciativas.
El nuevo Gobierno español ya ha manifestado cuáles serán sus prioridades para esta legislatura, y a partir de ahí cabe explorar algunos puentes en el Potomac. El más inmediato es el de la colaboración en medioambiente y en energías renovables. Tanto o más que los ataques a las Torres Gemelas, lo que ha mostrado a los norteamericanos su vulnerabilidad han sido los signos cotidianos del cambio climático, los desastres naturales como el huracán Katrina de Nueva Orleans o la dependencia de un petróleo por las nubes.
Ironías de la historia, EE UU vuelve al mismo punto donde se quedó el candidato Al Gore en 2001. La preocupación por la sostenibilidad del planeta puede ser la manera en que Norteamérica vuelva a asomarse al mundo, y para España y Europa, el hilo conductor para reintegrar a EE UU al multilateralismo. Mediante la apuesta por una división del trabajo del mapa energético europeo, España puede salirle al encuentro con una actitud directa de coliderazgo en la lucha contra el cambio climático, por un pacto posKyoto y por alianzas estratégicas en energías renovables. De hecho, empresas españolas de tecnología punta lideran allí la inversión extranjera en los sectores eólico y solar. Juntos podemos aprender mucho: EE UU posee una industria floreciente de empresas verdes, con Estados pioneros como California, donde una cuarta parte de la población es hispanohablante.
Un segundo ámbito de encuentro es el de la seguridad. Con independencia de quién ocupe el Despacho Oval, EE UU aumentará aún más el gasto en Defensa para reforzar un ejército diezmado a causa del empantanamiento en Irak y Afganistán. Esa tendencia se puede reorientar sin embargo desde Europa para neutralizar su aplicación belicista. España debe estar en primera fila, comprometiendo más gasto europeo en la gestión de misiones y votando para desbloquear las disputas técnicas entre EE UU y Europa en servicios e industria, con el fin de formar alianzas estratégicas entre empresas ligadas a la defensa para las aplicaciones civiles.
Sobre todo, hay que poner fin a una cierta indefinición estratégica que arrastramos desde hace tiempo. El giro de Francia hacia un mayor protagonismo en la OTAN a cambio de poder avanzar en una defensa europea autónoma puede ser aprovechado por España para integrarse en ésta y de paso plantear a EE UU la pertinencia de superar el Convenio de Defensa bilateral vigente de 1988, herencia última del pacto entre Eisenhower y Franco en la Guerra Fría. El Convenio ha de renovarse en febrero de 2011, y sería bueno aprovechar ese momento para otanizar las bases estadounidenses. A cambio, podemos poner sobre la mesa, sin complejos, algo de mucha utilidad para EE UU: nuestro compromiso con una diplomacia europea de paz y negociación, y la cooperación en materia de inteligencia.
El tercer puente es latinoamericano. Ahí, el gran reto para España es influir con su visión europea del desarrollo de la región, ofreciendo una alternativa clara a la tentación proteccionista que trata de frenar el desempleo en Estados influyentes como Pensilvania y Ohio. Desde el lado demócrata, se amaga con la retirada de los Tratados de Libre Comercio bilaterales con países andinos y centroamericanos, o incluso del área de Libre Comercio con México y Canadá, a lo que podría añadirse una caída en las remesas y la inversión exterior a causa de la crisis. Lo único positivo de todo esto es la toma de conciencia en EE UU de la necesidad de regular la globalización, de la insuficiencia del libre mercado para garantizar el desarrollo y de la importancia de las políticas públicas para la cohesión social. La crisis que sacude a EE UU podría tener un efecto virtuoso en su relación con Latinoamérica, si la sociedad norteamericana interioriza la necesidad de reforzar el pilar redistributivo, una vez que ponga en marcha la reforma de su sistema de Seguridad Social para sacar de la intemperie a 40 millones de ciudadanos.
En la Cumbre Transatlántica que se celebrará durante la presidencia española del Consejo Europeo, en el primer semestre de 2010, España podría vender la idea de la cohesión social para América Latina a la nueva Administración norteamericana, e implicar a EE UU en políticas conjuntas, bilaterales y con la UE hacia la región. Podría crearse una sinergia con los programas de las Cumbres Iberoamericana y Euro-Latinoamericana de ese año, y entre las diversas secretarías de Estado del Ministerio de Exteriores y Cooperación español.
Otro ámbito a no olvidar es el de la promoción democrática y de los derechos humanos, de larga tradición en los gobiernos y la sociedad civil norteamericana, pero de escasa consistencia en el caso español, muy probablemente debido a nuestro corto periplo democrático. Existe mucho terreno para desarrollar programas en áreas geográficas y países clave para ambos. Antes, habría que sentarse para acordar una definición común de las democracias, los límites de la presión a los regímenes autoritarios, o de la construcción democrática desde la base social, con el foco puesto especialmente en Latinoamérica.
En cuanto al Magreb y Oriente Medio, España puede proponer acciones puntuales conjuntas para la integración de los movimientos islamistas en el juego político.
Hay que empezar ya. Los puentes del río Potomac son tal vez más demócratas que republicanos, pero, en cualquier caso, hay que cruzarlos a tiempo. De lo contrario, algo o alguien puede ocuparlos, o pueden caerse.
>Los puentes del Potomac
>
Esta primavera, en Washington, DC, se diría que el efecto Obama ha tenido influencia hasta en el florecimiento de los cerezos en las orillas del río Potomac. Tal es la intensa vida política a la que ha despertado un país que vivía aletargado por el miedo desde el 11-S. Aunque esto es sólo una parte del paisaje. Cuando George W. Bush deje el cargo en enero de 2009, el próximo presidente tendrá que lidiar con el legado del incremento de la desigualdad, abordar una seria reestructuración económica y financiera -y del complejo militar-, y revertir la pésima imagen internacional de Estados Unidos. Con este horizonte, surgen dudas sobre un cambio de rumbo positivo.
Para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, mucho de lo que está pasando en la política norteamericana le sitúa del lado bueno de la historia y le facilita la tarea de pasar página, a partir de enero de 2009, a un mal capítulo de la turbulenta historia de las relaciones hispano-norteamericanas, especialmente si la victoria cae del lado demócrata. De hecho, ya ha comenzado a tantear el entorno de los candidatos, como lo prueba la última visita a Washington del ex secretario de Estado de Exteriores y hoy secretario general de La Moncloa, Bernardino León.
Pero sería bueno replantear en profundidad la cooperación mutua, y con un discurso que vaya más allá de la filosofía de la sospecha al uso. La era del segundo Bush ha acentuado aún más nuestra ignorancia o indiferencia sobre lo que está pasando realmente en la primera potencia mundial. Una encuesta reciente del German Marshall Fund arroja un escuálido 36% de conformidad europea con la idea de un liderazgo estadounidense, y probablemente la mayoría del espectro de centro-izquierda que ha revalidado el proyecto ZP se sitúa en torno a esa cifra. Distanciamiento que contrasta fuertemente con el buen feeling entre dos sociedades española y estadounidense en el plano empresarial -EE UU es nuestro primer inversor extranjero y el sexto cliente comercial o cultural-, el nuevo redescubrimiento mutuo entre estudiantes y jóvenes élites profesionales, y la potencialidad de los 40 millones de hispanohablantes al norte del río Bravo.
A corto plazo, problemas tales como la crisis inmobiliaria, el desempleo o la gestión de la inmigración van a crear un curioso juego de espejos entre los dos países, y no está claro que en nuestro país el impacto involutivo vaya a ser menor. Así que puede haber llegado el momento de un discurso abierto y cosmopolita, que facilite a EE UU el liderazgo de un New Deal global acorde con su tradición interna de libertades y equilibrio de poderes. Pero a la parte española nos falta lo que más gusta a los norteamericanos: iniciativas.
El nuevo Gobierno español ya ha manifestado cuáles serán sus prioridades para esta legislatura, y a partir de ahí cabe explorar algunos puentes en el Potomac. El más inmediato es el de la colaboración en medioambiente y en energías renovables. Tanto o más que los ataques a las Torres Gemelas, lo que ha mostrado a los norteamericanos su vulnerabilidad han sido los signos cotidianos del cambio climático, los desastres naturales como el huracán Katrina de Nueva Orleans o la dependencia de un petróleo por las nubes.
Ironías de la historia, EE UU vuelve al mismo punto donde se quedó el candidato Al Gore en 2001. La preocupación por la sostenibilidad del planeta puede ser la manera en que Norteamérica vuelva a asomarse al mundo, y para España y Europa, el hilo conductor para reintegrar a EE UU al multilateralismo. Mediante la apuesta por una división del trabajo del mapa energético europeo, España puede salirle al encuentro con una actitud directa de coliderazgo en la lucha contra el cambio climático, por un pacto posKyoto y por alianzas estratégicas en energías renovables. De hecho, empresas españolas de tecnología punta lideran allí la inversión extranjera en los sectores eólico y solar. Juntos podemos aprender mucho: EE UU posee una industria floreciente de empresas verdes, con Estados pioneros como California, donde una cuarta parte de la población es hispanohablante.
Un segundo ámbito de encuentro es el de la seguridad. Con independencia de quién ocupe el Despacho Oval, EE UU aumentará aún más el gasto en Defensa para reforzar un ejército diezmado a causa del empantanamiento en Irak y Afganistán. Esa tendencia se puede reorientar sin embargo desde Europa para neutralizar su aplicación belicista. España debe estar en primera fila, comprometiendo más gasto europeo en la gestión de misiones y votando para desbloquear las disputas técnicas entre EE UU y Europa en servicios e industria, con el fin de formar alianzas estratégicas entre empresas ligadas a la defensa para las aplicaciones civiles.
Sobre todo, hay que poner fin a una cierta indefinición estratégica que arrastramos desde hace tiempo. El giro de Francia hacia un mayor protagonismo en la OTAN a cambio de poder avanzar en una defensa europea autónoma puede ser aprovechado por España para integrarse en ésta y de paso plantear a EE UU la pertinencia de superar el Convenio de Defensa bilateral vigente de 1988, herencia última del pacto entre Eisenhower y Franco en la Guerra Fría. El Convenio ha de renovarse en febrero de 2011, y sería bueno aprovechar ese momento para otanizar las bases estadounidenses. A cambio, podemos poner sobre la mesa, sin complejos, algo de mucha utilidad para EE UU: nuestro compromiso con una diplomacia europea de paz y negociación, y la cooperación en materia de inteligencia.
El tercer puente es latinoamericano. Ahí, el gran reto para España es influir con su visión europea del desarrollo de la región, ofreciendo una alternativa clara a la tentación proteccionista que trata de frenar el desempleo en Estados influyentes como Pensilvania y Ohio. Desde el lado demócrata, se amaga con la retirada de los Tratados de Libre Comercio bilaterales con países andinos y centroamericanos, o incluso del área de Libre Comercio con México y Canadá, a lo que podría añadirse una caída en las remesas y la inversión exterior a causa de la crisis. Lo único positivo de todo esto es la toma de conciencia en EE UU de la necesidad de regular la globalización, de la insuficiencia del libre mercado para garantizar el desarrollo y de la importancia de las políticas públicas para la cohesión social. La crisis que sacude a EE UU podría tener un efecto virtuoso en su relación con Latinoamérica, si la sociedad norteamericana interioriza la necesidad de reforzar el pilar redistributivo, una vez que ponga en marcha la reforma de su sistema de Seguridad Social para sacar de la intemperie a 40 millones de ciudadanos.
En la Cumbre Transatlántica que se celebrará durante la presidencia española del Consejo Europeo, en el primer semestre de 2010, España podría vender la idea de la cohesión social para América Latina a la nueva Administración norteamericana, e implicar a EE UU en políticas conjuntas, bilaterales y con la UE hacia la región. Podría crearse una sinergia con los programas de las Cumbres Iberoamericana y Euro-Latinoamericana de ese año, y entre las diversas secretarías de Estado del Ministerio de Exteriores y Cooperación español.
Otro ámbito a no olvidar es el de la promoción democrática y de los derechos humanos, de larga tradición en los gobiernos y la sociedad civil norteamericana, pero de escasa consistencia en el caso español, muy probablemente debido a nuestro corto periplo democrático. Existe mucho terreno para desarrollar programas en áreas geográficas y países clave para ambos. Antes, habría que sentarse para acordar una definición común de las democracias, los límites de la presión a los regímenes autoritarios, o de la construcción democrática desde la base social, con el foco puesto especialmente en Latinoamérica.
En cuanto al Magreb y Oriente Medio, España puede proponer acciones puntuales conjuntas para la integración de los movimientos islamistas en el juego político.
Hay que empezar ya. Los puentes del río Potomac son tal vez más demócratas que republicanos, pero, en cualquier caso, hay que cruzarlos a tiempo. De lo contrario, algo o alguien puede ocuparlos, o pueden caerse.
-
Recientes
- >Un regard juridique sur les mutations dans le monde arabe
- >EU-Turkey Accession Negotiations: the State of Play and the Role of the New Turkish Foreign Policy
- >The limits of air power
- >La filosofía del "pienso, luego ‘tuiteo’"
- >El miedo conquista Siria
- >Islandia enjaula a sus banqueros
- >Cuando la farsa se tiñe de sangre
- >Unlearned lessons from Chernobyl and Fukushima
- >In Egypt’s Democracy, Room for Islam
- >Croatia protests show failure of political promise
- >Le genre humain, menacé
- >El precio de la democracia en el mundo
-
Enlaces
-
Archivos
- abril 2011 (22)
- marzo 2011 (231)
- febrero 2011 (67)
- agosto 2010 (4)
- julio 2010 (1)
- mayo 2010 (27)
- abril 2010 (98)
- noviembre 2009 (5)
- septiembre 2009 (59)
- agosto 2009 (2)
- julio 2009 (13)
- junio 2009 (1)
-
Categorías
- Abjasia
- aborto
- administración pública
- adopción
- Afganistán
- Africa
- agricultura
- agua
- Al Qaeda
- Alemania
- alianza de civilizaciones
- alimentos
- América Latina
- Andreotti
- anorexia
- Antártida
- anticoncepción
- antisemitismo
- antropología
- apostasía
- Apoyos didácticos
- APRENDIENDO EL BLOG
- Aprendiendo en el blog
- Arabia Saudí
- Argelia
- Argentina
- armamentismo
- armas
- armas nucleares
- Armenia
- arqueología
- arquitectura
- Arte
- Asia
- astronomía
- Australia
- Austria
- automotriz
- aviación
- ética
- Bahréin
- Balcanes
- ballet
- Banca
- Banco Central Europeo
- Banco Mundial
- Bangladesh
- Bélgica
- Benedicto XVI
- Berlusconi
- bibliotecas
- Bielorrusia
- Birmania
- Bohr
- Bolívar
- Bolivia
- Bolsa
- Brasil
- budismo
- Burundi
- Bush
- Bután
- Calderón
- cambio climático
- Camboya
- canon digital
- capitalismo
- Caribe
- carrera espacial
- cáncer
- Cáucaso
- código penal
- celebración
- censura
- Centroamérica
- Che Guevara
- Chechenia
- Cheney
- Chequia
- Chile
- China
- Chipre
- choque de civilizaciones
- ciberactivismo
- ciencia
- cine
- ciudadania
- Colombia
- comercio
- comercio internacional
- comunicación política
- comunismo
- conflicto armado
- conflicto social
- conflicto territorial
- Congo
- constitución
- consumismo
- contaminación
- Convenios de Ginebra
- cooperación internacional
- cooperación policial
- Corea del Norte
- corrupción
- Corte Penal Internacional
- Costa de Marfil
- Costa Rica
- crímenes contra la humanidad
- crímenes de guerra
- crimen organizado
- criminalidad
- Cristianismo
- Croacia
- Cuba
- cuerpos y fuerzas de seguridad
- cuidados paliativos
- cultura
- cultura maya
- Cumbre económica
- custodia
- Dalai Lama
- Defensa
- delincuencia
- delitos económicos
- delitos sexuales
- Democracia
- democracia económica
- demografía
- dependencia
- deporte
- derecha
- Derecho
- derechos civiles
- derechos humanos
- derechos políticos
- desastres naturales
- deslocalización industrial
- dictaduras
- Dinamarca
- diplomacia
- discapacidad
- discriminación
- divorcio
- dopaje
- drogadicción
- ecología
- economía
- Ecuador
- Educación
- Educación para la Ciudadanía
- Egipto
- El Salvador
- elecciones
- embarazo
- empleo
- energía
- enfermedad mental
- entrevista
- Epidemias
- Eritrea
- ESA
- esclavitud
- Eslovaquia
- Eslovenia
- España
- Espacio Europeo de Educación Superior
- Estados Unidos
- Estonia
- ETA
- Etiopía
- Europa
- eutanasia
- Evo Morales
- Evolución
- Ex-Repúblicas Soviéticas
- exploración espacial
- familia
- FARC
- Fascismo
- Física
- feminismo
- Fidel Castro
- Filipinas
- filosofía
- Finlandia
- FMI
- Formación Profesional
- Foro Social Mundial
- Fox
- Francia
- franquismo
- Frida
- fuerzas armadas
- G-20
- G-8
- Gaddafi
- ganadería
- Gandhi
- gasto militar
- gastronomía
- genética
- General
- geología
- Geopolítica
- Georgia
- Ghana
- Globalización
- golpe de Estado
- Grecia
- Guantánamo
- Guatemala
- guerra
- Guerra civil española
- guerrilla
- Guinea Ecuatorial
- Haití
- hepatitis
- Holanda
- homosexualidad
- Honduras
- Hugo Chávez
- identidad cultural
- ideología
- Iglesia
- Iglesia-Estado
- Igualdad
- Igualdad de género
- ILCA
- impuestos
- incendios
- India
- indigenismo
- infancia
- infraestructura
- integración
- intelectuales
- interculturalidad
- Internet
- intimidad
- investigación
- IRA
- Irak
- Irán
- Irlanda
- Irlanda del Norte
- Islam
- Islandia
- Israel
- Italia
- Japón
- juegos olímpicos
- justicia
- juventud
- Kazajstán
- Kenia
- Kirguistán
- Kirguizistán
- Kurdistán
- laicismo
- Líbano
- lectura
- lengua española
- lengua extranjera
- lenguaje
- Letonia
- Liberalismo
- libertad
- libertad de expresión
- Libia
- libros
- Liechtenstein
- limpieza étnica
- literatura
- Lituania
- mafia
- magnicidio
- Magreb
- Malasia
- maltrato infantil
- Marruecos
- marxismo
- Maternidad
- matrimonio
- matrimonio homosexual
- Mauritania
- México
- música
- McCain
- medicamentos
- medicina
- medio ambiente
- Medio Oriente
- medios de comunicación
- Mediterráneo
- memoria histórica
- mercado laboral
- Merkel
- metro
- migración
- misiones de paz
- moda
- Moldavia
- monarquía
- moneda
- moriscos
- muerte
- multiculturalismo
- multilinguismo
- mundo árabe
- museos
- Nacionalismo
- narcotráfico
- NASA
- Naturaleza
- Navidad
- nazismo
- neocons
- Nepal
- neurociencia
- Nicaragua
- Noruega
- nuevas tecnologías
- Obama
- oceanos
- ocio
- ong
- ONU
- OPEP
- Orden Mundial
- ordenamiento jurídico
- Osetia del Sur
- OTAN
- ovnis
- Pakistán
- Panteras Negras
- paraísos fiscales
- Paraguay
- paramilitares
- partidos políticos
- patentes
- patrón de medida
- pederastia
- pedofilia
- pena de muerte
- pensamiento
- pensiones
- Perú
- periodismo
- Phineas Gage
- piratería
- plurilinguismo
- pobreza
- poder judicial
- política
- política exterior
- política linguistica
- Politica social
- Polonia
- populismo
- Portugal
- Premios Nobel
- prisiones
- privacidad
- profesorado
- propiedad intelectual
- prostitución
- protección a menores
- psicología
- publicidad
- Putin
- racismo
- Ratzinger
- reconocimiento facial
- referéndum
- Reino Unido
- relaciones transatlánticas
- Religión
- República Democrática del Congo
- reportaje
- responsabilidad social
- revoluciones
- Ruanda
- Rumanía
- Rusia
- Rutherford
- Sahara Occidental
- salarios
- salud
- salud mental
- salud pública
- saqueo cultural
- Sarkozy
- símbolos nacionales
- símbolos religiosos
- seguridad aérea
- seguridad ciudadana
- seguridad laboral
- seguridad nacional
- seguridad vial
- servicios
- servicios secretos
- sexismo
- sexualidad
- SIDA
- sindicalismo
- siniestros
- Siria
- sistema electoral
- sistema penitenciario
- sistema político
- sistema sanitario
- socialismo
- sociedad
- sociedad de la información
- Somalia
- Sri Lanka
- Sudáfrica
- Sudán
- Suecia
- Suiza
- tabaquismo
- Tailandia
- Taiwan
- tauromaquia
- Tíbet
- Túnez
- Teatro
- tecnología
- telefonía
- televisión
- Teoría del Estado
- tercera edad
- terrorismo
- testimonios
- Timor Oriental
- TLCAN
- Tony Blair
- tortura
- tradiciones
- transexualidad
- transición
- transporte
- trastorno de la personalidad
- trasvases
- Tribunal Constitucional
- Tribunal Penal Internacional
- turismo
- Turquia
- Ucrania
- UE
- UNESCO
- Unión Europea
- universidad
- Universo
- urbanismo
- Uzbekistán
- víctimas del terrorrismo
- Venezuela
- videojuegos
- Vietnam
- violencia
- violencia de género
- violencia en la escuela
- violencia infantil
- violencia juvenil
- violencia sexual
- visión
- vivienda
- wikileaks
- xenofobia
- Yemen
- Yunque
- Zimbabwe
-
RSS
RSS de las entradas
RSS de los Comentarios