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La distribución y dispensación de medicamentos en España

Por Ricard Meneu, licenciado en Medicina y doctor en Economía por la Universitat de Valencia, Máster en Economía de la Salud y Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y Editor jefe de la revista Gestión Clínica y Sanitaria (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, 30/04/08):

En muchos países, España entre ellos, la distribución y dispensación de medicamentos está sometida a una importante regulación pública, que a menudo parece guiada más por intereses sectoriales e indeseables dependencias de senda que por el elusivo concepto de bien común, o por la consecución de los beneficios para la salud a la que el importante contingente de sanitarios implicados en el proceso puede contribuir.

España cuenta con una amplia red de distribución de medicamentos configurada unas 21.000 farmacias, un importante número de servicios farmacéuticos hospitalarios y una fragmentada estructura de distribuidoras que intermedian entre aquéllas y los laboratorios.

Este diseño se ha ido consolidando durante el último medio siglo, al tiempo que el sector experimentaba una transformación radical que ha desplazado la elaboración de fármacos desde la práctica artesanal de las boticas hacia su producción industrial en presentaciones ya dispuestas para su consumo. Tal cambio esencial en las responsabilidades y competencias de los distintos actores apenas ha tenido reflejo en el diseño regulatorio vigente, por lo que sus rasgos y características definitorias no se compadecen bien con una realidad sumamente alejada de la que lo configuró.

El desafío que enfrenta la actuación pública en este campo no consiste tanto en el logro de inmediatos beneficios económicos, sino en la necesidad de avanzar hacia diseños acordes con la moderna configuración del ciclo del medicamento, que se ajusten dinámicamente a las condiciones y cambios del sector en lugar de apelar a imaginarios caducos. Para ello se requiere diseñar incentivos que promuevan las actividades para las que la profesión farmacéutica dispone de valiosos activos específicos, relajando la atención prestada a las sólitas cuestiones propias del menudeo, comunes a muchas otras iniciativas empresariales que puedensustituir ventajosamente a los actores actuales.

Entre las líneas por las que se entiende debe transitar una reformulación del sector más acorde con la realidad actual de los medicamentos, los principios generales de la circulación de productos y el progresivo aumento de la contribución de estos profesionales a la salud, se destacan:

> Aprovechar los potenciales beneficios de la planificación aplicada, modificando algunos de sus mecanismos y eliminando efectos indeseables. También las oportunidades que brindan la ágil distribución existente –elemento nuclear de la accesibilidad– y las posibilidades de la farmacia virtual.

> Nada obliga a asociar la apertura de una farmacia con su reconocimiento como proveedor del Sistema Nacional de Salud, responsabilidad del los gestores de éste. Cabe, pues, liberalizar la apertura restringiendo el número de centros a “conveniar” en cada demarcación (contratación selectiva).

> Abolir la redundante e ineficaz exigencia de titulación específica para ostentar la propiedad de una oficina de farmacia, al tiempo que se perfeccionan los mecanismos para una garantía efectiva de la actuación profesional en aquellas actividades que la requieran.

> Reconsiderar los pros y los contras de la integración de proveedores desde la perspectiva de la eficiencia del sistema –sus beneficios para los consumidores y los financiadores– y no desde la de las ganancias y pérdidas de algunas de las partes afectadas. Y teniendo presente que los efectos indeseables atribuidos a la integración vertical también son propiciados por la vinculación directa entre la titularidad de una oficina de farmacia y la participación en la distribución mayorista.

> Redefinir los mecanismos de adjudicación de licencias de apertura. Entre la clásica funcionarización nórdica en oficinas de farmacia de propiedad pública y el absoluto laissez faire, existen múltiples formas intermedias.

> Sustituir el actual esquema retributivo por sistemas de pago que remuneren en función del valor añadido y que incorporen incentivos deseables, siguiendo las reiteradas recomendaciones internacionales, coincidentes en afirmar que el margen de beneficios o el volumen de ventas no son adecuados para retribuir servicios profesionales, ni tampoco útiles para el control de costes.

> La interesada confusión entre actividad profesional y limitación de propiedad a algunos profesionales lleva a desatender la ineludible redefinición de aquélla. Es preciso contemplar más las necesidades de la demanda que las de la oferta, diseñando sistemas de regulación, actuación y retribución que vinculen las rentas de la dispensación a los beneficios sanitarios que aporta.

> Incrementar la atención prestada a aquellos contenidos socialmente deseables y profesionalmente coherentes no siempre coincidirá con muchas de las ocurrencias sobre una inconcreta “atención farmacéutica” que vienen proponiendo algunos colectivos del sector.

> En síntesis, se requiere un cambio de enfoque que considere de modo integral la aportación de la actuación farmacéutica a la mejora de la salud de la población. En este empeño no debe obviarse que los potenciales beneficiarios de esas modificaciones –el conjunto de la ciudadanía– apenas perciben las futuribles ganancias que pueden entrañar algunos cambios, mientras los actuales proveedores tarifan minuciosamente sus posibles pérdidas y pugnan tenazmente contra cualquier modificación. Seguramente se requerirán importantes dosis de pedagogía para lograr que se perciba la ganancia que una farmacia más orientada a sus capacidades profesionales sanitarias puede suponer frente a la actual deriva hacia el mero detallismo.

Leer artículo completo (PDF). Disponible también en la Fundación Alternativas.

Abril 30, 2008 Publicado por cienciayartes | medicamentos | | Aún no hay comentarios

Cuba y México, historia de una hermandad

Por Miguel León-Portilla, antropólogo e historiador mexicano (EL PAÍS, 29/04/08):

Tres ciudades, que son puertos, guardan no pocas semejanzas y por muchos años han estado vinculadas. Ellas son Cádiz, puerto de salida; La Habana, lugar de enlace, y Veracruz, puerto de llegada. Cuantos viajaban de España a México tenían que pasar por La Habana. En ocasiones algunos miembros de una familia se quedaban en Cuba. Lazos de parentesco y también de cultura se afianzaron así entre los habitantes de la isla y de México. De muchas formas México y Cuba han compartido una misma historia, ello desde que Hernán Cortés salió de Cuba para consumar la Conquista. Acercamiento muy distinto fue el de fray Bartolomé de Las Casas, que había sido encomendero en Cuba y luego emprendió en México y en España la defensa de los indios.

El situado, la suma de dinero que el virreinato de la Nueva España enviaba y situaba cada año en Cuba y otras posesiones españolas contribuyó grandemente durante siglos al fortalecimiento de la economía isleña. Cuba, por su parte, dio a México gobernantes que contribuyeron a su prosperidad. Uno fue Juan Francisco Güemes y Horcasitas que, tras ser gobernador en Cuba, pasó a México como virrey a mediados del siglo XVIII. Otro fue un hijo suyo, nacido y criado en La Habana, que llegó a conocerse como Conde de Revillagigedo y también fue virrey en la Nueva España. Destacó él como gobernante probo y acertado promotor en obras públicas.

En la siguiente centuria Cuba y México iniciaron sus respectivas luchas para alcanzar la independencia. En ambos casos los independentistas estuvieron en contacto. Si bien para los cubanos el triunfo estuvo lejano, no por ello se debilitaron las relaciones con México. Muchos distinguidos cubanos vivieron en el México independiente. Uno fue secretario y yerno del presidente indígena Benito Juárez. También José Martí estuvo en México donde encontró apoyos para su causa. Conociendo y amando a México, Martí poco antes de morir escribió una certera advertencia: “Oh México querido, México adorado, ve los peligros que te cercan. Oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti. Por el norte un vecino avieso ya cuaja, pero tú ordenarás, tú entenderás y tú guiarás”.

Ese vecino avieso del norte intervino a su manera para separar a Cuba de España y lo logró apropiándose de la isla y de otras posesiones ultramarinas españolas en 1898, medio siglo después de arrebatarle a México la mitad de su territorio.

Cuba inició entonces un largo periodo de sujeción al avieso vecino. Tan sólo, a mediados del siglo XX, con Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y otros exiliados cubanos en México, pudo planearse en este país la expedición que culminó con la victoria sobre el corrupto régimen que imperaba en la isla. La partida del Granma, con 82 esforzados, entre ellos el mexicano Guillén Celaya, ocurrió desde el puerto de Tuxpan, Veracruz, el 25 de noviembre de 1956.

Consumada la victoria de la revolución cubana, las relaciones con México se desarrollaron, como ninguna otra, de manera ejemplar. Al declarar Cuba el carácter socialista de su revolución, la actitud ya hostil de Estados Unidos en su contra se manifestó abiertamente al promover en la Conferencia de los Estados Americanos en Punta del Este, Uruguay, su expulsión de dicho organismo internacional. México fue el único país que, oponiéndose a ello, siguió manteniendo relaciones con el gobierno y el pueblo cubanos.

Y no sólo esto sino que México hizo defensa de la soberanía y libre determinación de los cubanos en todos los foros del mundo. En abril de 1961, frente a los intentos de Estados Unidos de promover una invasión de la isla, Lázaro Cárdenas se ofreció a acudir en su defensa en una gran concentración popular en la plaza principal de la capital del país. Estados Unidos inició, y mantiene desde hace mucho, un bloqueo económico y político en contra de Cuba en flagrante violación del derecho internacional. Contraproducente para los estadounidenses ha sido tal medida pues ha fortalecido la cohesión interna del pueblo cubano y el apoyo a su régimen.

El vecino avieso del norte ejerce además su imperial voluntad de incluir en la lista negra de los violadores de los derechos humanos a Cuba. Sólo que en esa lista debería incluirse a sí mismo. Bastaría con recordar que en la misma Cuba mantiene la prisión de Guantánamo, enclave execrable donde se violan los derechos humanos y símbolo macabro de la supuesta justificación de sus acciones con la idea de un eje del mal inventado por ellos. Y la lista negra de las acciones del avieso del norte incluye además muchas intervenciones en el pasado y también las actuales agresiones, con miles de víctimas, en Irak y Afganistán, al lado de sus amenazas en contra de Irán, Corea del Norte y otros países.

Frente a todo esto y ante la apertura del Gobierno de Raúl Castro, ¿cuál es la postura de la Unión Europea? Interesante es citar aquí lo manifestado por el titular de la Comisión Europea de Desarrollo, Stéfano Manservisi. Éste ha declarado “estar más convencido que nunca de que la actual situación de inmovilismo en la Unión Europea en este contexto [el del bloqueo de Estados Unidos en contra de Cuba] es un gran error”. México, comprometiéndose con los cubanos con quienes por siglos ha vivido hermanado, debe sumarse a esa actitud.

Abril 30, 2008 Publicado por cienciayartes | Cuba, México | | Aún no hay comentarios

Proust y su abuela: una llamada perdida

Por Vicente Molina Foix, escritor (EL PAÍS, 29/04/08):

Una mañana de verano, el marqués Robert de Saint-Loup le propone un experimento a Proust (o cuando menos al narrador de En busca del tiempo perdido que esporádicamente es identificado como Marcel). Saint-Loup, que hace su milicia en la guarnición de Doncières, ha sabido del establecimiento de una línea telefónica entre esa imaginaria ciudad costera y París, y conociendo el gran amor que su joven amigo siente por su abuela, ha previsto que ésta telefonee a una hora fijada de la tarde al nieto, quien para responder a la llamada deberá esperar en la oficina de correos donde se halla el único aparato de Doncières. La conversación anhelada no se produce a la hora convenida, por distintos fallos humanos y técnicos en un servicio aún entonces, la última década del siglo XIX, tentativo y rudimentario.

Pero “como la costumbre tarda tan poco en despojar de su misterio las formas sagradas con que estamos en contacto”, el narrador y protagonista del episodio se incomoda, se decepciona, se indigna, añadiendo a su enfado esta reflexión: “Como todos ahora, no encontraba suficientemente rápida para mi gusto, en sus bruscos cambios, la admirable maravilla (féerie) a que bastan unos instantes para que aparezca a nuestro lado, invisible pero presente, el ser a quien querríamos hablar en el momento en que nuestro capricho lo ha ordenado” (cito por la traducción de Pedro Salinas).

Los caprichos que nos permite la telefonía contemporánea han evolucionado hasta un punto que ni siquiera el clarividente y ansioso Proust imaginó, aunque es de suponer que no todos ellos le habrían satisfecho. ¿Es una paradoja que la ominosa medida recientemente anunciada por Air France, permitiendo el uso del móvil dentro de sus aviones, proceda de la patria del escritor más celoso de la palabra articulada y menos vociferante del mundo?

A mí no me sorprende nada de esa compañía aérea desde que leí Lâcheté d’Air France (Cobardía de Air France), el hilarante pero demoledor panfleto del novelista y redactor de Libération Mathieu Lindon. Los abusos que denunciaba Lindon no tenían que ver con el teléfono sino con el racismo y el atropello de los derechos del usuario por él sufridos, si bien yo mismo podría aportar una pequeña lista, no tan grave, de disgustos en mis contactos con esa firma de bandera francesa que ahora se presenta como la abanderada de un acontecimiento o prodigio feérico. Nadie en Air France, ni en Emirates, Qantas o Ryanair, también a punto de introducir el móvil en el interior de sus ingenios volantes, nos habla sin embargo -como tampoco la Renfe, otra que tal- de lo que hay detrás de ese supuesto gran avance en el tejido de las comunicaciones interpersonales: la codicia avasalladora de las telefónicas que, pagando de su bolsillo (llevan en ello no menos de tres años) las investigaciones tecnológicas pertinentes, buscan, con el acuerdo tácito y tal vez comprado de las compañías aéreas y ferroviarias, lo que casi toda empresa persigue, enriquecerse sin mirar a quién, o mirando sólo a su propio provecho.

En este caso, y salvando las distancias que llevan de lo contingente a lo trascendente, yo hablaría de una invasión (como la de Irak) motivada por los intereses comerciales de unos pocos, la complicidad de los muchos y el daño colateral de unas víctimas sacrificadas en el cruce de fuego entre el lucro y la grosería.

Porque, naturalmente, el dicho inglés, como casi todos los dichos, lleva razón: “It takes two to tango”, el tango no se baila sin el otro, del mismo modo que no hay invasora conversación telefónica sin la persona, hombre o mujer, dispuesta a ponerse a hablar por el móvil en cualquier lugar donde le dejen. Así que, podrían argüir Air France, la Renfe y todas las demás empresas que se apresuran a ofrecernos esta comodidad en sus aviones y trenes, ellos sólo facilitan un servicio, recayendo la culpa en quien hace uso indebido de la misma.

El argumento es falaz, y se estrella contra la evidencia más palmaria de la realidad cotidiana, en la que la inmensa mayoría de viajeros con posibilidad de hacerlo habla constantemente a voz en grito y recibe llamadas timbradísimas sin moverse de su asiento, situado junto al de quienes no hemos comprado, con el precio del billete, la obligación de dejarnos atronar por una melopea (o melonada) telefónica a menudo convertida en el disco rayado de un dignatario mandón o una señora recién enviudada que recibe condolencias. Y digo posibilidad porque hasta hace no mucho en los trenes españoles se aconsejaba hablar sólo en las plataformas, e incluso llegó el AVE a no dar “permiso” para hacerlo en el interior de los convoyes; muy pocos hacían caso de esas normas anunciadas por altavoz al iniciarse el viaje, algún damnificado protestó, y ahora, para evitar el derramamiento de sangre, se ha establecido la permisividad desenfrenada.

Estos desgañitados del tren (y pronto del avión) son, sin embargo, no me cabe duda, personas honradas, honestos padres de familia, ejecutivas competentes, abuelas compasivas que llaman a sus nietecitos igualmente dotados del aparato para desearles suerte en el examen de Lengua. Pero también eran buena gente los que, cuando no había prohibición y, sobre todo, no había castigo, se tomaban unas copas antes de conducir su coche, o se fumaban un puro (en España se sigue haciendo con bastante facilidad) encima del chuletón del vecino de mesa, o, amantes del mar sin aglomeraciones, edificaban en una pequeña cala protegida o, románticos de la picaresca, se saltaban la entrada al metro sin pagar el billete o compraban, compran, la versión pirata fraudulenta de una película en cartel no sólo porque cuesta menos sino “por joder a las multinacionales”.

Únicamente las medidas coactivas podrán, como en esos ilegales casos citados, impedir la proliferación de la que para mí, y ojalá que para muchos más (e interprétese esto, por favor, como una llamada de alistamiento a la resistencia pasiva y, si se hace preciso, a las barricadas), constituye una de las prácticas más desvergonzadas, odiosas y agresivas de la vida social, en breve extensible al reducto aéreo que quedaba libre del telefonazo del telefonino.

La Comunidad Europea, que inspecciona con su aparatosa burocracia las minucias del envasado de la horchata valenciana y el delicioso aguardiente producido por los alambiques caseros de Extremadura o Galicia, ya ha dado a conocer que en el asunto de esta violación acústica del espacio común no va a intervenir, dejándolo al arbitrio, sabidamente interesado, de las compinchadas compañías aéreas y telefónicas. Como pudo verse en asuntos de mucha mayor gravedad, por ejemplo la vigilancia marítima del tráfico criminal de pateras entre África y Europa, la lacheté de Air France se queda corta al lado de la cobarde ineficiencia de Bruselas.

Me temo que Gran Bretaña, tan desconfiada de sus socios comunitarios, es en este caso de un rigor ejemplar, llevándonos una gran ventaja civil: en sus ferrocarriles ya existe la discriminación positiva, gracias a lo que, en un eufemismo de fino humor británico, denominan entertainment-free carriage, es decir, vagones desprovistos del pelmazo entretenimiento que a la fuerza imponen los esclavos del Wi-Fi, los jueguecitos electrónicos y las llamadas de móvil. En estas quiet zones (algún otro país nórdico las tiene instauradas) uno puede pensar, dormitar, leer incluso a Proust sin las interferencias del griterío (”¡abuela, abuela!”, “¡escucho!”, “¡háblame!”) que el Marcel muchacho tuvo que proferir en aquella llamada perdida de Doncières. El día de verano en que, víctima de las Furias del teléfono o Danaides de lo invisible que “se transmiten las urnas de los sonidos”, cuelga al fin -elevando el tono de heroica guasa de su relato- el aparato receptor jocosamente calificado de tronçon sonore: el tarugo sonoro.

Abril 30, 2008 Publicado por cienciayartes | sociedad | | Aún no hay comentarios

España, última víctima de la piratería en alta mar

Por Manuel Trigo Chacón, profesor de Derecho Internacional. Es autor de Historia de las Relaciones Internacionales y de Derecho Internacional Marítimo, editados por la UNED(EL MUNDO, 29/04/08):

El convulso siglo XXI, que prácticamente acaba de comenzar, nos va a deparar a las naciones civilizadas numerosos sobresaltos. Las prácticas odiosas contra el Derecho Internacional, que nunca fueron erradicadas del todo en el mundo en que vivimos, vuelven con mayor intensidad, aprovechando las nuevas tecnologías, la globalización y la justificación política.

La esclavitud o tráfico de seres humanos, la piratería marítima y aérea en forma de secuestro, el narcotráfico para la financiación de grupos armados, el terrorismo indiscriminado, la prostitución, el robo, etcétera, son cada vez más frecuentes. Africa es, desgraciadamente, un continente a la deriva, sin apenas industrias ni trabajo, y los alimentos básicos han subido en los últimos tiempos hasta un 200%. Y en este contexto, la piratería y demás acciones violentas contra los derechos humanos se van imponiendo.

Como dice el ministro de Información de Puntland, Abdirahman Salhah, «los europeos se acuerdan ahora de Somalia porque les secuestran gente». El pacifismo de Clinton y sus acólitos internacionales hizo que el Ejército de EEUU no permaneciera el tiempo necesario en Mogadiscio para poner algo de orden en la caótica capital del país. Tampoco interesaba mucho, la verdad, porque no era un país estratégico como Afganistán, ni tenía reservas petrolíferas como Irak. Además, los cascos azules de Naciones Unidas se habían retirado cobardemente y Somalia quedaba a su suerte en una guerra tribal interna, que dura ya 20 años, y donde hay zonas como la de Puntland, sin gobierno, con 1.300 kilómetros de costa, que se ha convertido en refugio y dominio de los piratas somalíes, eritreos y yemeníes.

Francia sufrió un acto de piratería el pasado 4 de abril, cuando se apoderaron del lujoso yate Ponant, con 30 tripulantes a bordo y por los que se negoció un rescate de dos millones de dólares. Pero Francia con una base aeronaval en Obock, en la República de Djibouti -en el mismo estrecho de Bab el Manden, en la frontera con Somalia-, no tardó en reaccionar. Sarkozy negoció el rescate, pero una vez liberados los tripulantes franceses, ordenó a sus geos de la Gendarmería Nacional asaltar a los piratas en sus guaridas y recuperar el dinero pagado por el rescate.

Por su parte, Alemania, hace pocos días, dio orden a su fragata Essen, que patrullaba en el golfo de Aden, que protegiese a un superpetrolero japonés ante el acoso de los piratas. En estas travesías por el océano Indico, desde Filipinas y Sumatra, los capitanes cierran herméticamente puertas y escotillas, y navegan a toda máquina. Difícilmente los piratas pueden acceder al interior de un gran buque de carga. La fragata alemana, con su helicóptero, no consiguió capturar a los piratas, pero escoltó al buque japonés hasta el puerto de Aden. El Reino Unido e Italia tienen también en la zona apoyo logístico desde hace un siglo. Y por supuesto, también lo tiene Estados Unidos con la Task Force 150, además de la flota del Indico, que es tan poderosa como la VI Flota del Mediterráneo.

España, que en los últimos años ha perdido el poco prestigio internacional que tenía, en cuanto se produjo el secuestro del barco atunero vasco Playa de Bakio, pidió ayuda a sus aliados humildemente, tratando de esconder sus errores pasados, que no son nuevos. Así, en mayo de 2006, el ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, reconocía en el Senado el auge de la piratería, contabilizando más de 300 acciones de piratas en esa zona del Indico. Y en julio de 2007, todos los partidos aprobaron una moción, instando al gobierno del PSOE a proteger a la flota atunera española, con más de 30 barcos en la zona, mediante el envío de una patrullera y de una fragata. La moción fue rechazada por el Gobierno, basándose en razones técnicas y económicas, y negándose a tener presencia en la estratégica costa de Somalia.

Paradójicamente, la historia se repite y, aunque los tiempos han cambiado, aunque sea a título de curiosidad conviene recordar otras dilaciones y vaguedades de anteriores gobiernos españoles en asuntos internacionales.

A finales del siglo XIX, Inglaterra había ocupado Aden y todo el sur de la península Arábiga. Francia ocupó Oboe, hoy Djibouti, donde mantiene su base naval. Italia ocupó la bahía de Assuab, al sur del mar Rojo. España no se preocupó de tener presencia en la zona, a pesar de que el cónsul español en Alejandría, Encarini, informó de que el jefe de la tribu Ras-Asman, llamado Ali-Tabat, estaba dispuesto a vender a España un puerto en la costa de Puntland, en Somalia. Los ministros de Estado y Ultramar, a quienes se encomendó el estudio de la propuesta, no contestaron, y el asunto quedó en el olvido.

Años más tarde, en 1876, se volvió a considerar el establecimiento de una base naval que sirviese de aprovisionamiento de la escuadra en la navegación a las Filipinas, y para ello se envió al teniente España, quien eligió la bahía de Faluya. Pero tampoco se tomó ninguna decisión. Siendo ministro de Estado el marqués de Vega de Armijo, envió una nueva comisión mandada por Pedro Carrere, quien se decidió por un lugar al abrigo del cabo Guardafui, en Somalia, para establecer una base naval. Pero en 1885, cuando volvió a España, ya no era ministro el marqués de Vega, y el asunto quedó para siempre olvidado. Poco antes de la guerra de Filipinas, hubo otro intento de negociar con el Gobierno italiano la utilización de un espacio en la bahía de Assuab para la escuadra española, mediante un arriendo por 15 años.

No se llegó a ningún acuerdo y el Gobierno español lo lamentaría años más tarde, en 1898, cuando surgió la guerra de Filipinas, y Egipto puso dificultades al paso de los barcos españoles por el Canal de Suez, haciendo el juego a Inglaterra y a EEUU. Por no encontrarse a tiempo España en el Mar Rojo, dejó de estarlo luego en el momento decisivo de Cavite y Manila.

Bien es cierto que los tiempos han cambiado, pero lo errático de la política exterior española sobre esta cuestión permanece. Nunca hemos sabido actuar en el ámbito internacional. Siempre hemos ido a remolque de Francia, y en menor medida de Inglaterra. Una vez más, ha habido que pedir ayuda a Francia. Es seguro que Zapatero, un presidente que ignora como nadie la importancia de las relaciones internacionales, habrá pedido consejo a Sarkozy para resolver el conflicto del secuestro del Playa de Bakio de forma pacífica, ya que en su mente siempre ha prevalecido esa idea antes que cualquier acción, y menos la militar.

El precio del rescate [se habla de 766.000 euros] que permitió finalmente el fin de semana la liberación de la tripulación, se habrá pagado seguramente en dólares, a través de una cuenta bancaria de alguna compañía opaca, domiciliada en la República de Djibouti, que es un paraíso fiscal donde prolifera el dinero negro de los príncipes árabes y de los señores de la guerra africanos. El atunero vasco será escoltado por la fragata Méndez Núñez hasta las islas Seychelles y probablemente desde allí volarán en avión los liberados hasta España. Luego se hablará del problema de la piratería en los foros internacionales y no se resolverá nada, porque la ONU está en una parálisis creciente, y sus resoluciones poca eficacia tienen.

Sin embargo, la piratería en alta mar es un asunto de Derecho Internacional, que es competencia de la Organización Internacional. Ya en la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, firmada en Montego Bay (Jamaica) el 10 de diciembre de 1992, se recoge en los artículos 100 a 107 todo lo referente a la piratería y su represión, responsabilidad de los estados, y actuación de los buques de guerra. Hay que precisar que el Tratado o III Conferencia tardó en entrar en vigor 12 años, es decir, el 16 de noviembre de 1994, y que EEUU no lo ha aceptado en gran parte porque su eficacia es muy limitada.

En teoría, la piratería se da sólo en alta mar, o en algunos espacios donde no llega la autoridad de ningún Estado. El presente acto de piratería parece ser que se cometió en un lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado, como indica el artículo 101, a) ii) y b), del Tratado o III Conferencia.

En cuanto al apresamiento del pesquero español, y el rescate de la tripulación, la fragata Méndez Núñez, de acuerdo con el artículo 105, podía hacerlo conforme a la ley, ya que parece ser que el lugar en que se encontraba el atunero no está sometido a la jurisdicción efectiva de ningún Estado, puesto que Puntland es un territorio autónomo de Somalia, sin gobierno efectivo. La infantería de marina española podría haber apresado a los piratas y serían los tribunales españoles los que habrían de decidir las penas a imponer, de acuerdo con dicho artículo.

Abril 30, 2008 Publicado por cienciayartes | piratería | | Aún no hay comentarios

Una guardería concertada discrimina a los padres no católicos

Por DANIEL VERDÚ – Madrid – (El País.com, 29/04/2008)

Encontrar plaza en una escuela infantil pública o concertada de la Comunidad de Madrid es complicado. Pero si, encima, los padres del niño no están casados por la Iglesia y el hijo no está bautizado ni recibe catequesis, la cosa se puede poner bastante más difícil. Y ése es el criterio que utiliza la escuela infantil financiada con fondos públicos Cristo de la Guía, en Vicálvaro, para el baremo al que se somete a los aspirantes a una plaza de un centro público. Ese punto suele ser la clave para posibles desempates.

En la entrada del centro, un cartel lo dice bien claro: “Los puntos de libre disposición se darán por: padres casados por la Iglesia, niños bautizados, hijos en catequesis, certificado parroquial que especifique que hay una clara vivencia de la fe”. Además, también puntúa en este apartado “cualquier vinculación con alumnos o ex alumnos del centro”. Una de las empleadas lo corrobora cuando se solicita el formulario de ingreso.

La puntuación que reciben quienes optan a una plaza en colegios o institutos se basa en criterios de proximidad, sociales y económicos. Además, sólo en la educación, que comienza a partir de los tres años, existe el “punto de libre determinación”, un requisito que cada escuela elige, supuestamente evitando situaciones de discriminación. Este punto lo debe aprobar el consejo escolar ciñéndose a “criterios públicos y objetivos”. Es decir, que ni siquiera es legal que la escuela incorpore ese punto a los aspirantes para el ciclo que va de cero a tres años.

La Comunidad de Madrid dijo ayer que desconoce esta práctica y que mandará una inspección al Cristo de la Guía para lo compruebe. Según un portavoz de la Consejería de Educación, “se solicitará al centro que deje de pedir esos certificados” a las familias de futuros alumnos.

Pedir un certificado que mida la fe de los aspirantes a una plaza de guardería concertada y la de sus padres es discriminatorio y anticonstitucional. Pero, además, la ley reserva el derecho a introducir un criterio de libre determinación en el proceso de baremación sólo a los centros de alumnos mayores de tres años. O sea, que la medida que aplica la escuela infantil Cristo de la Guía es ilegal.

Y así lo corrobora la propia Comunidad de Madrid. “La ley no lo permite. Vamos a mandar una inspección para comprobarlo y se tomarán medidas. Si lo están haciendo, desde luego, lo están haciendo mal”, explicó ayer un portavoz de la Consejería de Educación. Además, el Gobierno regional, dice, obligará al centro a que retire de su proceso de selección las particulares mediciones de la fe de sus aspirantes. Y ahí, si se reconoce la infracción, es donde puede comenzar la segunda parte del problema.

La diputada de IU y responsable de Educación, Eulalia Vaquero, que denunció ayer el caso, pide ahora que se anule todo el proceso de inscripción del centro, que termina mañana. “Muchas familias no han presentado los papeles de inscripción porque no cumplían con los requisitos. Si la Comunidad reconoce que no han actuado correctamente, tendrá que repetirse todo el proceso”, señala Vaquero. Este periódico trató, sin éxito, ayer por la tarde, de recabar la versión del centro.

Para la Federación de Asociaciones de Madres y Padres Giner de los Ríos, la cuestión está clara. “Eso es absolutamente ilegal. El punto de libre designación no puede ser discriminatorio en función de sexo o religión, la Constitución lo prohíbe. Toda la legislación vigente lo deja claro. Como Federación hemos pedido reiteradamente que desaparezca de todas las etapas legislativas”, explica su portavoz, José Luis Pazos. Además, la Giner de los Ríos anunció ayer que, “si se confirman los hechos”, acudirá a los tribunales para demandar al centro.

Los padres de los alumnos de una escuela infantil concertada pagan en función de sus ingresos. El coste de la cuota mensual puede ir de cero euros (los que ganan menos de 3.600 euros al año) hasta 343 (los que ganan más de 32.000 euros anuales).

En la región, hay pocas plazas en escuelas infantiles, y las que hay están muy disputadas. Este año, según datos de los sindicatos, entre 25.000 y 30.000 menores de tres años se han quedado en lista de espera. Por eso, aunque el centro Cristo de la Guía sólo ponga en juego un punto en función del grado de catolicismo de sus aspirantes, la cuestión puede ser determinante. Eso se debe a que el resto de aspectos que puntúan (sociales, económicos y de proximidad geográfica respecto a la escuela) suelen ser muy similares entre los solicitantes de un mismo barrio. Y así, el punto de libre determinación (la puntuación media con la que se logra una plaza es de ocho puntos) suele ser el que decanta la balanza hacia un alumno u otro.

El Cristo de la Guía se asegura de este modo un alumnado homogéneamente católico.

Abril 29, 2008 Publicado por cienciayartes | derechos humanos, discriminación | | Aún no hay comentarios

Las dudas y el estrés del coloso

Por Mateo Madridejos, periodista e historiador (EL PERIÓDICO, 29/04/08):

Durante la guerra fría y, sobre todo, en el período de distensión entre Estados Unidos y la URSS (1962-1989), muchos especialistas de las relaciones internacionales, incluyendo al maestro Charles Zorgbibe, conjeturaban que la división del mundo en dos bloques antagónicos, aunque fuera bajo el equilibrio del terror, no era necesariamente una maldición, sobre todo, en comparación con otras épocas históricas de conciertos, alianzas secretas y equilibrios que habían desembocado en la hecatombe de las guerras mundiales.

Tras el ocaso del comunismo y la desintegración de la URSS (1991), se impuso la realidad de un mundo unipolar, en el que EEUU actuaba como la potencia hegemónica o indispensable, según la expresión de Bill Clinton, cuyo triple poder económico, tecnológico y militar no tenía parangón en el mundo. Pero esa situación excepcional no podía perpetuarse. Para la teoría clásica, recogida en años recientes por Kenneth Waltz y Samuel Huntington, la primacía de una potencia conduciría inexorablemente a una coalición de las otras destinada a restablecer el equilibrio.

SIN NECESIDAD de que cuajara esa coalición, el momento unipolar resultó harto efímero. Los ataques terroristas del 11-S del 2001, la intervención en Afganistán y el desastre de Irak empezaron a marcar los límites del coloso. El economista Robert Samuelson consideró que el 2006 podía señalar el comienzo del fin de la pax americana, un proceso acelerado por otros factores: el ascenso de China, las amenazas de proliferación nuclear, el retroceso del liberalismo comercial, la contradicción entre los gastos sociales y los presupuestos militares, sin olvidar la debilidad de Europa y Japón, aliados tradicionales.

Las utopías milenaristas que profetizaban un hipotético “fin de la historia”, como escribió Francis Fukuyama, un triunfo definitivo del liberalismo y la democracia, han sido enterradas, coincidiendo con una pérdida de fuelle de la potencia hegemónica y el rechazo de su actuación como secuela de los errores y las torpezas del presidente George Bush, convertido en el policía malo y obstinado de un mundo en convulsión. Los dos aspirantes demócratas a la presidencia, los senadores Obama y Clinton, coinciden en la urgencia de restaurar el prestigio de su país y promover el consenso con los aliados –el llamado multilateralismo–, aunque guardan silencio sobre el mejor método para lograr tan plausible objetivo.

Los que creyeron en el poder de EEUU para hacer del Oriente Próximo un paraíso de paz y prosperidad ahora vaticinan “el fin de la dominación americana” (Richard Haass, en Foreign Affairs). Los profetas del ocaso de los imperios vuelven por sus fueros. Y el futurólogo Parag Khanna, en El Segundo mundo. Imperio e influencia en el nuevo orden global, tras pintar un cuadro sombrío de la superpotencia en 2016, cuya influencia en el mundo no deja de retroceder, llega a la conclusión de que “por primera vez en la historia moderna, asistimos a una batalla mundial que EEUU corre el riesgo de perder”, emparedada entre dos gigantes (China y Europa con Rusia).

Ahora le toca el turno de cantar la palinodia a los mesiánicos neoconservadores que creyeron posible la extensión de la democracia por el Oriente Próximo mediante el empleo de la fuerza militar. Uno de los más destacados, Robert Kagan, que ridiculizó a los europeos por pacifistas y pusilánimes, acaba de publicar un libro titulado El retorno de la historia y el fin de los sueños, en el que no solo contradice la hipótesis de Fukuyama, sino que asegura que el mundo no se encamina hacia una convergencia arcádica, sino a más conflictos. Los triunfos del liberalismo y la democracia no son inevitables. China subraya hasta qué punto la autocracia es compatible con la economía de mercado y la producción de riqueza, mientras Rusia confirma que un régimen autoritario y nacionalista puede obtener la confianza de los que anteponen la mejora de su nivel de vida a cualquier otra consideración.

El diagnóstico de Kagan es que “la emergencia de los grandes poderes autocráticos, junto con las fuerzas reaccionarias del radicalismo islámico”, han debilitado el orden liberal-democrático. La terapia consiste en que las democracias lleguen a un acuerdo para proteger sus intereses y hacer valer sus principios, aunque no dice cómo. Y en ese sentido están aconsejando al candidato republicano, John McCain, cuyo principal consejero en política exterior, Randy Scheunemann, está estrechamente vinculado a los neoconservadores, según la información del New York Times, que advierte de los peligros de un nuevo intervencionismo militar contra Irán.

SERÍA prematuro pensar que McCain va a estar sometido a una influencia peligrosa en el caso de que llegue a la Casa Blanca, pues cuenta con buenos amigos entre los llamados realistas, como Henry Kissinger y James Baker, que denigran a los neoconservadores y abogan por la concertación, el diálogo con el enemigo y la “diplomacia paciente” que Benedicto XVI defendió ante Bush. Las reflexiones que llegan de EEUU, coincidiendo con la campaña electoral, sugieren que se está gestando un cambio de dimensiones planetarias. El estrés imperial y el desequilibrio entre los fines y los medios aconsejan una revisión que podría tener efectos incalculables si la crisis económica despierta las dormidas corrientes aislacionistas.

Abril 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Estados Unidos | | Aún no hay comentarios

Benedicto XVI y los judíos

Por Samuel Hadas, analista diplomático. Primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede (LA VANGUARDIA, 29/04/08):

Nuestra generación ha sido testigo de una transformación en las relaciones entre la Iglesia católica y el pueblo judío que parecía inconcebible no mucho tiempo atrás. El concilio Vaticano II, con la aprobación en 1965 de la declaración Nostra Aetate, que rechaza la doctrina de la acusación colectiva contra los judíos por la crucifixión de Cristo, inició para la Iglesia un periodo de toma de conciencia sobre un trágico y conflictivo pasado. Esta nueva postura se convirtió en doctrina y contribuyó a derribar acendrados prejuicios, constituyéndose en los cimientos de un nuevo edificio teológico, construido ladrillo sobre ladrillo, que desde entonces modifica en forma gradual la actitud de la Iglesia católica hacia el pueblo judío y el Estado de Israel. El Papa Juan Pablo II fue quien dio el impulso definitivo a esta actitud.

Juan Pablo II modificó gradualmente la sensibilidad de la Iglesia católica hacia los judíos. Recordemos sus condenas del antisemitismo, la visita a la gran sinagoga de Roma, la primera de un Papa a un templo judío (se necesitaron muchos siglos para que un Papa se decidiera a franquear los pocos centenares de metros que separan, a una y otra ribera del Tíber, el Vaticano de la gran sinagoga de Roma), el establecimiento de relaciones diplomáticas con el Estado de Israel, su insistencia en acentuar las raíces judías del cristianismo y mucho más. Fue el primer Papa que puso a la Iglesia católica frente a sus responsabilidades históricas con los judíos. Su “peregrinación de la reconciliación” comenzó al inicio de su pontificado y culminó con su visita a Tierra Santa en marzo del 2000, donde dejó un mensaje de reconciliación y paz a una tierra atormentada y atravesó con maestría un peligroso campo minado de sensibilidades políticas y religiosas.

El Papa Benedicto XVI, siendo presidente de la congregación para la Doctrina de la Fe, reconoció que no hubo suficiente sensibilidad cristiana hacia los judíos. Durante siglos se ocultaron prejuicios contra los judíos, lo que permitió que se toleraran más fácilmente las agresiones contra ellos, dijo entonces, agregando que “el fallo de los cristianos no fue la raíz inmediata del holocausto, pero que evidentemente facilitó este horrendo crimen”. Desde su ascensión al pontificado, Benedicto XVI hizo algunos gestos que le han ganado la opinión favorable de los judíos, pero también dio pasos que han causado momentos poco felices en las relaciones entre ambas comunidades. En los tres años de su pontificado ha insistido en que un diálogo auténtico entre judíos y católicos debe ser construido sobre las diferencias y el respeto mutuo, pero algunas de sus declaraciones han causado perplejidad e incluso irritación entre los judíos. La reactivación de la misa en latín del Viernes Santo, que había sido retirada en las reformas de los sesenta, ha sido el último paso controvertido y ha causado una nueva polémica entre la Santa Sede y las principales organizaciones judías. También en la propia Iglesia.

La nueva formulación de la oración modifica expresiones del Misal de 1962 que, en opinión de intelectuales judíos, ha sido respetuosa con los judíos. Las objeciones no cesaron pese a que el Papa Benedicto XVI suavizó el nuevo texto, removiendo finalmente la ofensiva mención de la “ceguera judía” frente a Cristo, así como la frase que pedía a Dios “remover el velo de sus corazones”. La liturgia en latín es considerada ofensiva para los judíos que ven en ella una llamada a la conversión de los judíos, por quienes se ora por que “sus corazones sean iluminados por Dios para que reconozcan a Jesucristo como salvador de todos los hombres”. La insatisfacción es profunda.

Ante las reacciones que causara, la Santa Sede se vio obligada a explicar que la nueva formulación está en armonía con las declaraciones de la Iglesia católica respecto al pueblo judío y de las relaciones en las últimas cuatro décadas, mantenidas en un marco de respeto mutuo. Para algunas instituciones judías se trata solamente de “cambios cosméticos”. Otras consideran que se trata de un paso atrás en el diálogo judeo-católico. Benedicto XVI se reunió en su visita a Estados Unidos con líderes de judíos buscando tender puentes, e incluso visitó, en vísperas de la Pascua judía, una sinagoga neoyorquina (en su tierra natal ya había hecho un gesto similar en una sinagoga en Colonia), enfatizando que lo hacía como un gesto de amistad y asegurando sentirse conmovido al recordar que “Jesús rezó en un lugar como este”. Más aún, en un mensaje dirigido a la comunidad judía del mundo entero declaró sentirse particularmente cercano a los judíos “en un espíritu de apertura a las posibilidades reales de cooperación que vemos ante nosotros”. Ello, a la vez que un alto jerarca de la Santa Sede consideró necesario explicar que la reacción judía “está basada en la emoción más que en la razón”.

Muchos judíos y también católicos se preguntan si había necesidad de un nuevo rezo. La liturgia existente había contribuido a crear una atmósfera de reconciliación y de confianza recíproca. La controversia ha demostrado lo difícil que es el diálogo entre las religiones. Este continuará, pero también la polémica.

Abril 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Religión, antisemitismo | | Aún no hay comentarios

How can we catch Sudan’s murderers?

By Nick Donovan, coordinator of the Aegis Trust’s Wanted for War Crimes campaign (THE TIMES, 28/04/08):

Yesterday was the anniversary of the arrest warrants issued by the International Criminal Court (ICC) for Ahmad Harun and Ali Kushayb for atrocities in Darfur, Sudan. Their names mean little to most of us, while those of Fred West and Harold Shipman have become shorthand for mass murder. Yet the crimes of these serial killers belong to a pre-industrial age.

Adam Smith, the Scottish economist, believed that the division of labour was one of the great engines of material progress. Look at the pin-maker. In the past one man could make one pin per day. But now? “One man draws out the wire, another straights it, a third cuts it, a fourth points it, a fifth grinds it at the top for receiving the head… Making a pin is… divided into about 18 distinct operations.” Mass murder, too, requires modern management techniques: a chain of command, delegation, specialisation, co-ordination, even public relations.

I have just returned from visiting Auschwitz-Birkenau and Belzec with a Holocaust survivor, Kitty Hart-Moxon. She survived in Birkenau for eight months, maybe 50ft away from the screams coming from Gas Chamber and Crematorium No 4. She worked in the Kanada Kommando, sorting through the belongings of the victims; collecting jewellery for the SS and clothes for bombed-out German civilians.

As a prisoner, Kitty was coerced into the camp machinery. Above her towered a dizzying and sometimes chaotic hierarchy: from SS Rapportführer Taube, Lagerführer Hössler, the camp commandant Rudolf Hess right up to Obersturmbann- führer Adolf Eichmann, and the fractious empires of Heydrich, Himmler, and Göring.

The numbers of people needed to commit mass murder is inversely correlated to the technologies employed. In Belzec, a small compound 886 sq ft in area, 150 SS guards took only nine months to gas half a million people, including Kitty’s grandmother.

In Rwanda, up to 120,000 people were mobilised to kill 800,000 people in 100 days. In Darfur, another low-technology atrocity, maybe 20,000 Janjawid militiamen, and a smaller number of regular soldiers, killed more than 200,000 people.

Not only do we not prevent mass murder, neither do we punish the perpetrators afterwards. For every uncaught Jack the Ripper there are thousands of mass murderers still at large. Only one SS guard served four and a half years for his role at Belzec. The number of Cambodian perpetrators currently on trial can be counted on one hand. The ICC will only make a small dent in impunity: it has the capacity only to conduct maybe six investigations and a handful of trials between 2007 and 2009.

Small teams of men tracking down and capturing war criminals is largely the stuff of fiction. The real work is done behind the scenes: threatening to withdraw bilateral aid unless suspects are handed over, untangling extradition requests, creating specialist police units and domestic legal reforms to allow extraterritorial jurisdiction over international crimes. Most of all, the problem is not finding suspects but taking the many small steps to create the political will to prosecute them.

The UK has an opportunity to take one of these small steps in June. Like Eichmann, the Sudanese government minister Armad Harun is suspected of being one of the middle managers of mass murder. It took real management skill to cajole disparate militias, and the Sudanese Army and Air Force, to conduct hundreds of separate attacks across an area the size of France. These skills were rewarded with promotion: Harun is now Minister for Humanitarian Affairs, in charge of feeding the victims of his own suspected crimes.

The international community’s response to this defiance has been to do nothing. Nor has it acted against Kushayb, the former Janjawid leader.

This June the UK will play a key role on the Security Council, helping to guide its response to the ICC prosecutor’s next report on Sudan. Last time, China blocked a presidential statement on the ICC. This time, with China absorbed by the Olympics, the UK should take the lead and introduce a resolution imposing asset freezes on all Sudanese government officials harbouring Harun and Kushayb. Any future discussions of debt relief or bilateral aid for Sudan should also be made conditional on handing over the two men for trial.

The international community has spent a long time on the “architecture” of international justice and has neglected the “plumbing”. We’ve built an impressive list of treaties and international tribunals and courts, while neglecting enforcement and apprehension.

The UK has done more than most, providing funding for many international courts and tribunals and making a tentative start in searching for war criminals now living in the UK. British diplomacy was crucial in the arrest of Slobodan Milosevic; the day after he was surrendered the international community pledged $1.28 billion in bilateral aid to Serbia. Without British leadership this time it’s likely that, like Kitty, in 40 years’ time an intrepid survivor will be returning to Darfur to tell her story. Meanwhile, in a quiet dictatorship somewhere, the elderly killer of her mother will be quietly living out the end of his days in luxury.

Abril 29, 2008 Publicado por cienciayartes | crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra | | Aún no hay comentarios

Pariah Diplomacy

By Jimmy Carter, the 39th president of the EEUU, the founder of the Carter Center and the winner of the 2002 Nobel Peace Prize (THE NEW YORK TIMES, 28/04/08):

A counterproductive Washington policy in recent years has been to boycott and punish political factions or governments that refuse to accept United States mandates. This policy makes difficult the possibility that such leaders might moderate their policies.

Two notable examples are in Nepal and the Middle East. About 12 years ago, Maoist guerrillas took up arms in an effort to overthrow the monarchy and change the nation’s political and social life. Although the United States declared the revolutionaries to be terrorists, the Carter Center agreed to help mediate among the three major factions: the royal family, the old-line political parties and the Maoists.

In 2006, six months after the oppressive monarch was stripped of his powers, a cease-fire was signed. Maoist combatants laid down their arms and Nepalese troops agreed to remain in their barracks. Our center continued its involvement and nations — though not the United States — and international organizations began working with all parties to reconcile the dispute and organize elections.

The Maoists are succeeding in achieving their major goals: abolishing the monarchy, establishing a democratic republic and ending discrimination against untouchables and others whose citizenship rights were historically abridged. After a surprising victory in the April 10 election, Maoists will play a major role in writing a constitution and governing for about two years. To the United States, they are still terrorists.

On the way home from monitoring the Nepalese election, I, my wife and my son went to Israel. My goal was to learn as much as possible to assist in the faltering peace initiative endorsed by President Bush and Secretary of State Condoleezza Rice. Although I knew that official United States policy was to boycott the government of Syria and leaders of Hamas, I did not receive any negative or cautionary messages about the trip, except that it might be dangerous to visit Gaza.

The Carter Center had monitored three Palestinian elections, including one for parliamentary seats in January 2006. Hamas had prevailed in several municipal contests, gained a reputation for effective and honest administration and did surprisingly well in the legislative race, displacing the ruling party, Fatah. As victors, Hamas proposed a unity government with Mahmoud Abbas of Fatah as president and offered to give key ministries to Fatah, including that of foreign affairs and finance.

Hamas had been declared a terrorist organization by the United States and Israel, and the elected Palestinian government was forced to dissolve. Eventually, Hamas gained control of Gaza, and Fatah is “governing” the Israeli-dominated West Bank. Opinion polls show Hamas steadily gaining popularity. Since there can be no peace with Palestinians divided, we at the Carter Center believed it important to explore conditions allowing Hamas to be brought peacefully back into the discussions. (A recent poll of Israelis, who are familiar with this history, showed 64 percent favored direct talks between Israel and Hamas.)

Similarly, Israel cannot gain peace with Syria unless the Golan Heights dispute is resolved. Here again, United States policy is to ostracize the Syrian government and prevent bilateral peace talks, contrary to the desire of high Israeli officials.

We met with Hamas leaders from Gaza, the West Bank and Syria, and after two days of intense discussions with one another they gave these official responses to our suggestions, intended to enhance prospects for peace:

• Hamas will accept any agreement negotiated by Mr. Abbas and Prime Minister Ehud Olmert of Israel provided it is approved either in a Palestinian referendum or by an elected government. Hamas’s leader, Khaled Meshal, has reconfirmed this, although some subordinates have denied it to the press.

• When the time comes, Hamas will accept the possibility of forming a nonpartisan professional government of technocrats to govern until the next elections can be held.

• Hamas will also disband its militia in Gaza if a nonpartisan professional security force can be formed.

• Hamas will permit an Israeli soldier captured by Palestinian militants in 2006, Cpl. Gilad Shalit, to send a letter to his parents. If Israel agrees to a list of prisoners to be exchanged, and the first group is released, Corporal Shalit will be sent to Egypt, pending the final releases.

• Hamas will accept a mutual cease-fire in Gaza, with the expectation (not requirement) that this would later include the West Bank.

• Hamas will accept international control of the Rafah crossing between Gaza and Egypt, provided the Egyptians and not the Israelis control closing the gates.

In addition, Syria’s president, Bashir al-Assad, has expressed eagerness to begin negotiations with Israel to end the impasse on the Golan Heights. He asks only that the United States be involved and that the peace talks be made public.

Through more official consultations with these outlawed leaders, it may yet be possible to revive and expedite the stalemated peace talks between Israel and its neighbors. In the Middle East, as in Nepal, the path to peace lies in negotiation, not in isolation.

Abril 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Medio Oriente, Nepal | | Aún no hay comentarios

Feministas en Oriente Medio

Por Fred Halliday, profesor de investigación de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA) y del IBEI, Barcelona. Traducción: José María Puig de la Bellacasa (LA VANGUARDIA, 28/04/08).

En los últimos años, Oriente Medio y de hecho todas las personas interesadas en los derechos de la mujer y el progreso de la humanidad han perdido dos voces enérgicas y acreditadas, las de la escritora libanesa Mai Ghoussoub y su homóloga iraní, Parvin Paidar. Mai, que murió en febrero del 2007, procedía de Líbano y vivió en su país y en Londres, donde contribuyó a la creación de la editorial Saqi: tenía 53 años. Parvin, que murió en octubre del 2005 a la edad de 56 años, procedía de Irán; vivió y estudió en Gran Bretaña y con ocasión de su trabajo en un programa de las Naciones Unidas se convirtió en una importante figura en el terreno de la promoción de los derechos de la mujer en Afganistán y en Asia Central.

A diferencia del feminismo optimista que ellas plantearon, buena parte de Oriente Medio se halla actualmente bajo la férula de grupos militares nacionalistas que aterrorizan y silencian a las mujeres, sea en Palestina, Afganistán, Líbano o Iraq, donde las mujeres han sido apartadas de la vida pública.

Los escritos que dejan las dos mujeres que he citado al principio constituyen un legado nítido y, a la vez, complementario. Mai, que salió de Líbano durante la guerra civil en 1979, se sirvió de la literatura (sobre todo la de las mujeres) y del análisis político para criticar la receta habitual de dogmatismo político, violencia y nacionalismo que caracterizaron buena parte de la izquierda árabe: sus cuentos incluidos en Adiós a Beirut: las mujeres y sus guerras interiores y una nueva selección de material de ficción, reflexiones sobre arte y memorias publicadas por Saqi bajo el título de Obra selecta entretejen las distintas facetas de la vida hogareña y las fantasías de las mujeres libanesas con los trastornos políticos que afligieron su país y las reflexiones sobre el lugar de las mujeres en el arte contemporáneo. Mai adoraba Beirut y en una conferencia en el CCCB de Barcelona en el 2005 se refirió elocuentemente a su rica vida cultural y social.

Sus críticas de la violencia y el sexismo árabe nacionalista, publicadas primero en New Left Review en los años ochenta y también en el periódico independiente Khamsin, que dirigió en unión de colegas de Palestina, Irán e Israel, equivalieron a un verdadero vilipendio – preocupantemente profético- de grupos islamonacionalistas como Hamas y Hizbulah. La guerra de Líbano del verano del 2006, con su violento impacto sobre la vida diaria de Beirut, la afectó profundamente y oscureció sus últimos meses.

La experiencia de Parvin nació de los debates y luchas de la izquierda marxista independiente que emergió en Irán en la última etapa del régimen del sha, hasta 1979, y de los enfrentamientos con el nuevo autoritarismo de la República Islámica que lo sucedió. A diferencia de quienes, en la izquierda ortodoxa, consideraron que la igualdad y libertad femeninas a la hora de no vestir indumentaria opresora constituía una cuestión de importancia secundaria – una forma del tan execrado “liberalismo”-, Parvin y la corriente feminista que contribuyó a impulsar se opusieron sin reservas al nuevo patriarcado de corte islamonacionalista encarnado por el régimen de Jomeini.

Su libro Las mujeres y el proceso político de Irán en el siglo XX (Cambridge University Press, 1995) describe la experiencia de las mujeres en el Irán de su época en el marco de la moderna historia política y social de Irán. Esta obra, una de las más admirables sobre el Irán moderno y de los mejores libros sobre la intersección de género y política en cualquier país moderno, sitúa el papel de las mujeres y de las imágenes e ideologías sobre las mujeres a lo largo de los periodos principales de la moderna historia iraní desde la revolución constitucional de 1906 a través de las fases monárquica y nacionalista antes y después de la Segunda Guerra Mundial para centrarse posteriormente en la revolución islámica y sus consecuencias.

Si por una parte Mai Ghoussoub y Parvin Paidar se contaban entre los intelectuales críticos y pensadoras feministas más brillantes de su época – dotadas de sentido del humor, cordialidad, aficiones gastronómicas y gran lealtad personal-, poseían también otro rasgo procedente de su experiencia personal y política, su visión internacional. Como su obra denota, ambas procedían de países, Líbano e Irán, de gran diversidad religiosa y lingüística; ambas compartían la dedicación entusiasta a la cuestión más general de los derechos de la mujer en el mundo, cuya causa surgió con fuerza tanto en Oriente Medio como en Europa y Latinoamérica en los años setenta. Y ambas, en su labor en el exilio y el práctico rechazo de las celadas nacionalistas de la izquierda en Oriente Medio, se esforzaron por unir sus fuerzas a las de las feministas y socialistas independientes de otros países y etnias.

Mai, en su trabajo en Khamsin y posteriormente en la editorial Saqi, colaboró con numerosos colegas de Israel, de otros países árabes y de Irán, así como con algunos de los que en Europa y América tuvimos la suerte de conocerla y trabajar con ella. Parvin, tras finalizar su doctorado, vivió en Uzbekistán y Afganistán trabajando para Save the Children y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, a favor de los derechos de la mujer y de su participación frente a grupos poscomunistas religiosos, tribales y frecuentemente violentos.

La pérdida de Mai Ghoussoub y Parvin Paidar y su legado son si cabe más sobresalientes a la vista de lo sucedido en los últimos años, tanto la creciente exclusión como la violencia contra muchas mujeres en numerosos países de Oriente Medio y – según la pauta observable de una regresión intelectual y moral- el deslizamiento de buena parte de los discursos sobre los derechos de la mujer (incluyendo cuestiones como la de la imposición del velo) hacia el relativismo.

En Oriente Medio hay personalidades que, pese a todos los obstáculos y amenazas, se han mantenido fieles a esta visión universal y compromiso igualitario. Sin embargo, topamos aquí con una conclusión paradójica que en algunos aspectos resulta evidente en otras partes del mundo; esto es, que hacen más por la defensa de los derechos colectivos (sean de las mujeres, los homosexuales, las minorías étnicas o los trabajadores) las personas individuales de miras abiertas y progresistas que los supuestamente más combativos grupos de la izquierda socialista y marxista, de fuertes principios. Tal es el caso de la cuestión de la mujer en Oriente Medio. Las intelectuales árabes autoras de textos de los informes sobre desarrollo humano son mentes progresistas en sintonía con los objetivos y la línea de las Naciones Unidas. Abogadas iraníes como la heroica e indomable Shirin Ebadi, a quien tuve el honor de presentar recientemente en un encuentro celebrado en la Casa Àsia en Barcelona, y las nuevas activistas a favor de los derechos de la mujer en el propio Irán son en sí mismas testigos vivos de la gran importancia y creciente ímpetu del mensaje encarnado por la obra y vida de Mai Ghoussoub y Parvin Paidar. El mundo y sobre todo las mujeres de Oriente Medio son más pobres sin ellas.

Abril 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Igualdad de género | | Aún no hay comentarios