Ciencias y Arte

Noticias y comentarios sobre Ciencia Política, Administración Pública, Economía y Arte

El eje franco-alemán se fractura

ANDREU MISSÉ – Bruselas – 29/02/2008

Los crecientes desencuentros entre el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, amenazan seriamente los ambiciosos planes de Francia para su próxima presidencia de la Unión Europea. El clima de tensión se ha puesto de relieve tras el aplazamiento del encuentro entre Sarkozy y Merkel, previsto para primeros de marzo, y el retraso de la reunión de los ministros de Economía de ambos países, porque la ministra de Economía, Christine Lagarde, tuvo que acompañar al líder francés a un centro de salud rural. Este segundo gesto creó un mayor malestar.

Ambos líderes, que desempeñaron un papel clave el año pasado al desatascar la crisis de la UE, impulsando un Tratado simplificado, y que comparten muchas ideas, como el rechazo de Turquía como miembro de la Unión, se han enzarzado en crecientes discrepancias. El distanciamiento se inició el pasado verano, al irse visualizando la crisis financiera y multiplicarse las demandas de Sarkozy para que el Banco Central Europeo rebajara los tipos de interés. Para Alemania, la independencia del BCE, heredero del Bundesbank, es sagrada. Merkel replicó entonces que deseaba “evitar cualquier intento de influir en la política monetaria”.

La tensión ha subido de tono con la política mediterránea que promueve Sarkozy y que, en cierta medida, ha situado en un segundo plano al inicial Proceso de Barcelona en este campo. Francia ha lanzado su proyecto de la Unión del Mediterráneo, en el que sólo tienen cabida los países ribereños, excluyendo a los demás miembros de la UE, lo que le da una hegemonía en la política exterior del sur de la UE. Esta posición ha irritado especialmente a Alemania, que se ha visto marginada. La estrategia francesa choca con los criterios de las cooperaciones reforzadas de la Unión, que permiten a los países que voluntariamente asumen una determinada política disponer de fondos comunitarios. A cambio se exige que estos acuerdos sean abiertos a todos los socios que deseen participar.

El pasado 20 de diciembre, la iniciativa de Sarkozy fue bendecida y parcialmente modificada en Roma, en un encuentro con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro italiano, Romano Prodi. Los mandatarios acordaron un nuevo nombre, La Unión por el Mediterráneo, con la perspectiva de poder abrir sus puertas a otros miembros de la UE. París insiste en celebrar una gran fiesta constitutiva de La Unión por el Mediterráneo el próximo 13 de julio, a la que sólo asistirían los países ribereños, y al día siguiente, fiesta nacional de Francia, invitar al resto de miembros de la UE.

Las discrepancias entre Francia y Alemania se han producido en otros campos como el de la política nuclear y la estrategia para el crecimiento y el empleo, conocida como Estrategia de Lisboa. Las ofertas de centrales nucleares a países como Libia y Argelia han provocado seria inquietud en Alemania por el riesgo de aumentar la proliferación. En materia económica, “mientras Alemania apuesta por la incorporación de nuevas tecnologías, nuevos sectores como las telecomunicaciones, en Francia sigue pesando más la defensa de los grandes conglomerados económicos nacionales y el intervencionismo”, señala una fuente comunitaria.

Este mar de fondo podría poner en peligro el ambicioso plan elaborado por París para su presidencia de la UE. El secretario de Estado de Asuntos Europeos, Jean Pierre Jouyet, detalló esta semana en Bruselas “las prioridades de Francia”. El discípulo de Jacques Delors señaló las cuatro líneas maestras: “El desafío demográfico”, y por tanto especial atención a la emigración; “el estímulo de la competitividad; el cambio climático y la política de seguridad energética, y el papel de Europa como actor global”.

La presidencia francesa llega en un momento clave para la UE. Deberá completarse la ratificación de Tratado de Lisboa y acordar las líneas maestras de las reformas del presupuesto y de la Política Agraria Común. Si todo transcurre sin sobresaltos, en el Consejo de octubre deberán acordarse los nombres de los futuros mandatarios de la UE, especialmente el presidente de la Unión y el Alto Representante, que deberían ocupar sus puestos el primero de enero de 2009. Para ello se precisa otro tipo de atmósfera de la que se respira ahora en la Unión.

Temas conflictivos

- La política mediterránea.

- Las funciones del Banco Central Europeo y la conveniencia o no de tener un euro fuerte.

- La política nuclear.

- Reducción de emisiones de CO2 de los automóviles.

- Berlín apuesta por la estrategia de Lisboa (competitividad e I+D) y París es más proteccionista.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Unión Europea | | Aún no hay comentarios

Gobierno y oposición acuerdan compartir el poder en Kenia

AGENCIAS – Nairobi – 28/02/2008

El Gobierno y la oposición de Kenia han suscrito hoy un acuerdo para compartir el poder y poner fin a la crisis política y social que vive el país desde las elecciones de diciembre y que ha causado cerca de un millar de muertos y cientos de miles de desplazados. El ex secretario general de Naciones Unidas Kofi Annan, que ha actuado de mediador ante el Gobierno de Mwai Kibaki y el líder del opositor Movimiento Democrático Naranja (OMD), Raila Odinga, ha logrado el entendimiento entre las partes tras semanas de difíciles negociaciones.

“Hemos llegado a un entendimiento sobre un acuerdo de coalición”, ha informado Annan tras reunirse con el presidente Kibaki, con Odinga y con el jefe de la Unión Africana, el presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete. “Esta tarde las dos partes han completado el punto tres de la agenda para resolver la crisis política”.

El punto 3 de la agenda se refería a las medidas para compartir el poder entre el Gobierno y la oposición, un tema que mantenía estancadas las negociaciones entre las dos partes desde hace varios días. Annan ha informado, después de la ceremonia de la firma, que el primer ministro será un miembro del Parlamento, y será designado por el partido mayoritario o por la coalición política que consiga la mayoría, que actualmente es el ODM.

El primer ministro, según Annan, tendrá la autoridad de coordinar y supervisar las funciones ejecutivas del Gobierno. El primer ministro y los dos vice primer ministros sólo serán reemplazados si el Parlamento aprueba una moción de censura. La coalición gobernante, ha agregado, sólo quedará disuelta si se disuelve el Parlamento.

“Este consenso fue necesario para la supervivencia del país”, ha dicho Annan al lado de Kibaki y Odinga.

La reunión de hoy ha sido la primera en un mes en que Odinga y Kibaki se sientan a la misma mesa, tras los desencuentros surgidos tras los primeros contactos.

Kenia se deslizó a una crisis política primero y étnica después tras las elecciones del 27 de diciembre. En ellas salió reelegido Kibaki, pero la oposición, avalada por los observadores internacionales, denunció un fraude masivo. Odinga acusó al presidente de fabricarse directamente los 300.000 votos que necesitaba para vencer. El líder del MDN sacó a sus seguidores a la calle y estalló la violencia. Con la excusa de rivalidades políticas, las distintas etnias del país la emprendieron con las otras: los lúos, la etnia de Odinga, mayoritaria, se lanzaron a por los kikuyu, la etnia de Kibaki, y éstos devolvieron los golpes. En total, cerca de un millar de muertos y 250.000 desplazados en unas semanas de violencia que pusieron al borde del abismo uno de los países más prósperos y estables de África.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Kenia | | Aún no hay comentarios

¿Qué se juega Europa el 9-M?

Por Denis MacShane, diputado laborista y ex ministro británico para Europa, y Carlos Carnero, eurodiputado del PSOE. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 29/02/08):

Europa se encuentra de nuevo en una encrucijada. Las elecciones españolas son cruciales para garantizar el equilibrio ahora que el continente afronta nuevos retos. Europa necesita una España fuerte, progresista, tolerante y abierta, para que en la UE sea posible compensar la presencia de la derecha neoliberal y nacionalista con partidos de corte social progresista como el PSOE en España, los socialdemócratas del norte de Europa y los laboristas en Gran Bretaña. El posible regreso de Silvio Berlusconi en Italia representa un nuevo riesgo para la construcción y la integración europeas.

En un mundo cada vez más globalizado, el peligro no es que en el futuro haya demasiada Europa, sino demasiado poca. El taburete europeo tiene tres patas. La primera, una economía abierta de mercado sin fronteras ni proteccionismo nacional. La segunda, un compromiso con las obligaciones sociales y ecológicas y una clara separación de la iglesia y la política. La tercera, el compromiso de que Europa actúe fuera de sus fronteras, sobre todo en las regiones vecinas de Oriente Próximo, el Mediterráneo y África.

Europa no sustituye a la nación-Estado, sino que aporta valor añadido a lo que hacen los gobiernos. Europa no exige uniformidad: Gran Bretaña no utiliza el euro. España no está de acuerdo con la mayoría de los Estados europeos respecto a Kosovo. Alemania no quiere hablar de la energía nuclear. Francia rechaza cualquier reforma del enorme presupuesto agrario que beneficia a las empresas exportadoras del sector en dicho país.

Estas diferencias son importantes y pueden suscitar controversias. Pero Europa es lo bastante grande como para que cada país pueda defender sus propias ideas. El proyecto de la Alianza de Civilizaciones agrupa a España y Turquía contra los conservadores islamófobos de toda Europa, que pretenden que Turquía siga teniendo un papel subordinado. La iniciativa de Zapatero al lanzar la Alianza no disminuye la necesidad de España y Europa de permanecer alerta en la lucha contra el terrorismo, tanto el inspirado por los extremistas islamistas de la yihad como por terroristas domésticos como la reaccionaria y protofascista ETA.

Europa tiene hoy tres retos fundamentales. El primero, cómo relanzar el crecimiento, sobre todo en los países en los que la derecha ocupa el poder. Los gobiernos de izquierda de Europa, como los de Gran Bretaña y España, tienen un historial de comportamiento económico mucho mejor que el de los conservadores.

El segundo reto es conseguir que el Tratado de Lisboa sea un éxito. En 2009, Europa tendrá que elegir a su primer presidente y a un nuevo ministro de Exteriores, además de decidir quién va a presidir la Comisión. Ha circulado ya el nombre de Tony Blair como posible presidente del Consejo Europeo. El ex ministro del PSOE Javier Solana representa la mayor aportación de España al compromiso de la Unión Europea de asumir un papel mundial en el siglo XXI. Los nuevos poderes del ministro de Exteriores de la UE, incluso con su modesto título oficial de Alto Representante, permitirán que Europa tenga una presencia mayor en el mundo.

Estos cargos y el de presidente de la Comisión se decidirán en función de los alineamientos políticos en toda Europa. Es importante que, tanto en España como en las elecciones del próximo año al Parlamento Europeo, la izquierda europea siga contando con el apoyo del electorado. Europa necesita un equilibrio de naciones y un equilibrio de fuerzas políticas. Una Europa totalmente en manos de la derecha estará desequilibrada. Europa necesita la voz enérgica de los ministros del PSOE y sus aliados para que las decisiones sean justas.

El tercer reto de Europa es el de forjar una nueva relación con el otro lado del Atlántico. El próximo año, por estas fechas, habrá ya un nuevo presidente en Estados Unidos. Los tristes años de divisiones entre Estados Unidos y Europa, cuando George W. Bush chocaba con Jacques Chirac y Gerhard Schröder, han quedado ya atrás. Gran parte de la derecha europea sigue enzarzada en ese viejo debate. Sigue viendo el mundo a través del telescopio neocon, cuando hace ya tiempo que el debate político y la opinión pública en EE UU han pasado la página. Ahora tenemos una auténtica oportunidad de que una Europa progresista tenga un papel más activo en el mundo.

Como socialistas, nos gustaría que hubiera un presidente demócrata en la Casa Blanca. Pero un presidente Obama o una presidenta Clinton tomarán sus decisiones con arreglo a los intereses nacionales de EE UU, igual que un presidente McCain. Razón de más para que en Europa exista un equilibrio entre gobiernos de izquierda y de derecha, ahora que comienza una nueva era en las relaciones euroatlánticas.

El Partido Laborista y el PSOE tienen posturas concretas sobre Europa y, por supuesto, algunas discrepancias. Pero ambos partidos pueden hacer una gran contribución al nuevo capítulo de la historia de la construcción europea. Con la inclinación hacia la derecha en otros países europeos es importante que España ayude a sostener el equilibrio político de Europa en este momento crucial de la historia de la UE.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Unión Europea, elecciones | | Aún no hay comentarios

El precio de los derechos

Por Francisco J. Laporta, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (EL PAÍS, 29/02/08):

Hace algunos años dos importantes constitucionalistas americanos publicaron un libro que fue saludado como un hallazgo. En él, sin embargo, los autores no reivindicaban más que el sentido común. Su título era El coste de los derechos y su lema central muy sencillo: los derechos cuestan dinero. La libertad no es gratis.

El subtítulo era precisamente ese: de cómo la libertad depende de los impuestos. Y su moraleja era que aquella cantinela que tratan de imponer los beatos y beatas del libre mercado se sustenta en realidad sobre un fraude intelectual: es imposible incrementar la libertad hasta el infinito y bajar los impuestos hasta el cero, es decir, la idea de que la disminución de los impuestos incrementa necesariamente la libertad es una superchería. Los enemigos de la acción del Estado no pueden simultáneamente presentarse como los paladines de los derechos individuales porque los derechos no son sino un conjunto de reglas respaldadas por la fuerza del Estado y financiadas con el dinero público.

Los derechos y las libertades son también la expresión de un poder del Gobierno y de una autoridad jurídica. Incluso los derechos que se ejercen en el mercado. Porque un mercado moderno no es una práctica anómica, sino un tejido complejísimo de derechos y garantías. Y esos derechos y garantías se sustentan en los impuestos: no hay propiedad privada sin impuestos, ni contratos sin impuestos, ni préstamos sin impuestos.

Sólo un Estado puede crear un mercado firme y dinámico en el que esté asegurada la garantía de los contratos y las transacciones sean respaldadas por la ley. Donde el poder del Estado no puede intervenir con eficacia surge la mafia y la extorsión, y no prosperan los contratos, ni los préstamos a largo plazo ni las hipotecas.

Decía Hobbes, con intuición increíble, que sin Estado era imposible el “cálculo del tiempo”. Es evidente por qué. Sólo se puede mirar al futuro cuando se está protegido por reglas estables capaces de hacer presente y confiable el tiempo que ha de venir, y de eso, y sólo de eso, pende la existencia de cosas tan prosaicas como la propiedad privada, los préstamos o las hipotecas. Sin Estado no hay predicción, sin predicción no hay derechos, y sin derechos no hay mercado. Pero como los derechos dependen de los impuestos, resulta que sin impuestos no hay mercado. Todo lo demás son patrañas. Si alguien quiere mercado, ha de querer impuestos.

Esto no significa olvidar aquello que recordaba Antonio Machado, “sólo el necio confunde valor y precio”. Porque es, en efecto, un necio el que piensa que lo valioso de algo es siempre igual a su precio de mercado. Pero más necio es todavía quien cree que las cosas que más valoramos no tienencoste alguno en términos de tiempo, de esfuerzo o de dinero.

Curiosamente, esta segunda necedad parece agudizarse mucho en periodo electoral, en particular por lo que respecta a los derechos. Los derechos son, efectivamente, una de las cosas más valiosas que tenemos: valen mucho más que su precio, pero hay que decir bien alto que tienen precio, y sin pagar ese precio no se tienen los derechos. No vaya a ser que, llevados por esa necedad, queramos ahorrarnos el precio de los derechos y perdamos también su valor, como el pobre Jacob perdió su primogenitura por un plato de lentejas.

Hay quien parece pensar que la mayoría de los ciudadanos obedece a esta estúpida lógica. Por eso nos es dado contemplar, no sin cierta vergüenza, cómo se les oferta un amplio surtido de platos de lentejas en forma de paguitas o descuentos fiscales. Como los vendedores ambulantes: ni treinta, ni veinte, ni diez, señores electores, ¡cinco! ¡todos sus derechos y más por el increíble precio de cinco euros!

Lo peor viene después, porque aquellos ciudadanos que ceden a la burda oferta del reclamo electoral se encontrarán seguramente con que hay un incendio y no existen medios para sofocarlo, tienen un pleito y han de esperar mil años para verlo resuelto, enferman y se ven amontonados en el pasillo de un sanatorio, quieren un buen colegio para su hijo pero sólo los hay de pago, y les asaltan su tienda con toda impunidad porque no aparece por allí un coche de policía en toda la noche. Se han comido ingenuamente las lentejas fiscales y resulta que no tienen derechos o tienen sólo un remedo de derechos.

Pese al discurso oficial y la apariencia exterior, España es un país en que los derechos de los ciudadanos funcionan bastante mal. Todos los derechos; también los que sustentan las actividades del famoso mercado. Y eso sucede porque es un país en el que no son muy eficaces las leyes. La mayoría de las propuestas legislativas de los partidos, que parecen tan osadas sobre el papel, se quedan en nada cuando llega el momento de su aplicación por las instituciones. Entonces resultan ser bastante inoperantes.

Estos días experimentamos, por ejemplo, que, pese a nuestro flamante derecho a la salud, la organización institucional del sistema médico es enteca y caótica. En otras ocasiones vemos que la inoperancia de leyes e instituciones defrauda otros derechos. Cualquiera que haya intentado defender su propiedad, pedir la restitución de un bien o el pago de una deuda, es decir, cualquiera que haya tratado de poner en marcha los resortes jurídicos que protegen al mercado, lo sabe muy bien. El procedimiento es torpe y desesperante. Y la solución llega sólo muchos años después. Y eso se debe con toda seguridad a que nos hemos dado a la alegría de votar a quienes ofertan bajar los impuestos y prometen más justicia, mejor sanidad, y no sé cuántos policías más por kilómetro cuadrado. Es decir, pagar menos precio y tener más derechos, un señuelo para tontos que, sin embargo, parecen dispuestos a emplear todos los participantes en nuestro circo electoral.

Nos dejamos así embaucar y decimos que sí a la promesa de los derechos y que no al pago de su precio. ¡Derechos gratis para el niño y la niña! Inútil: allí donde hay un derecho reconocido por la ley tiene que haber un remedio para el caso de que no sea respetado, y ese remedio tiene siempre un coste. Eso se aplica a todos los derechos, al derecho a la libertad religiosa y al derecho de voto, al derecho a la integridad física y al derecho de propiedad, y, por supuesto, también a los derechos a la protección del medio ambiente, a la salud y a la vivienda. Hasta se aplica, paradójicamente, a los derechos que tenemos para protegernos del gobierno y sus abusos, porque esa protección misma sería también impensable sin instituciones públicas y agencias de poder.

Se dice que todo derecho de un ciudadano supone un deber en otros ciudadanos o poderes; si se incumple ese deber se defrauda el derecho y se genera una responsabilidad por ello. Si no podemos exigir esa responsabilidad es como si no tuviéramos derechos. Así son las cosas. Por eso el libro que antes citaba acaba en una aseveración contundente: ningún derecho que sea valioso para los ciudadanos americanos puede ser realizado efectivamente si el Tesoro está vacío.

Una retórica malsana y tosca ha impuesto entre la gente el lugar común de la “voracidad recaudatoria” de “los políticos”. Un no menos tosco y simplista latiguillo se está imponiendo en el discurso electoral: que bajar los impuestos aumenta la libertad, incrementa la riqueza, o incluso que “es de izquierdas”. A ver si conseguimos de una buena vez alcanzar un nivel digno en la discusión de estos temas cruciales. Para ello los electores no han de ser tratados como estúpidos ni los políticos como pícaros irredimibles. Dejemos semejante discurso para la demagogia y la información mercenaria y pongámonos a hablar en serio de nuestros impuestos, es decir, de nuestros derechos.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Democracia | | Aún no hay comentarios

Año bisiesto

Por Manuel Mandianes, escritor y antropólogo del CSIC (EL MUNDO, 29/02/08):

Año bisiesto, echa en ganados el resto», «año bisiesto, ni cuba ni cesto», «año bisiesto, pocos pollos al cesto», «año bisiesto, año siniestro», «año bisestil, año vil», «año de nones, muchos montones».

En los tiempos de Roma anteriores a Julio César, las estaciones vagabundeaban, adelante y atrás, por el calendario, pues se creía que la duración del año trópico era de 365 días exactos. Esto daba lugar a un calendario vagabundo, como el que rigió el tiempo entre los egipcios durante más de 4.000 años. Con todo, Tolomeo III, unos tres siglos antes de César, ya había añadido cada cuatro años un día al año.

Visto los inconvenientes de esta falta de precisión, y para luchar contra la corrupción a que esto daba lugar, Julio César reformó el calendario siguiendo los consejos y las investigaciones del sabio griego Sosígenes. Este que a la sazón trabajaba en Egipto, había descubierto que el año trópico dura 365 y un cuarto de día. Para ajustar el año a las estaciones, Julio César decidió añadir un día a un año de cada cuatro para recuperar el cuarto anual perdido. En la era cristiana, son bisiestos los años cuyo número de orden es divisible por cuatro.

En el Concilio de Nicea, del año 325, los Padres de la Iglesia fijaron la celebración de la Pascua en la primera luna llena de primavera. El inicio de la primavera caía aquél año el 21 de marzo, cuando Julio César lo había fijado el 25 de marzo. Habían transcurrido cerca de cuatro siglos, y el desfase era de unos tres o cuatro días que los padres conciliares atribuyeron a un error de Sosígenes.

Cuando en 1582, el papa Gregorio XIII trató de ajustar el calendario solar al civil se volvió a encontrar con un desfase parecido al que se habían encontrado los padres de Nicea: el inicio de la primavera volvía a coincidir el 25 de marzo porque cada 120 años, el paso del sol por el equinoccio que marca la llegada de la primavera se retrasaba un mes. Entonces, los sabios que había reunido Gregorio XIII se dieron cuenta de que el desfase era debido a que la reforma juliana no había tenido en cuenta los cálculos de Hipparques, quien atribuye al año una duración de 365 días, 5 horas y 55 minutos, y aún le atribuye cinco o seis minutos de más.

Para corregir este desfase la reforma gregoriana suprimió cada 120 años un bisiesto. Los años que terminan por dos ceros que, según la regla general deberían ser bisiestos, dejan de serlo excepto aquellos cuyo número de siglos es divisible por cuatro. Ejemplo, los años 1700, 1800 y 1900 fueron comunes porque el número de siglos no es divisible por cuatro.

El día suplementario se le atribuyó al mes sexto antes de las calendas del 1 de marzo, febrero. Para no chocar las creencias y supersticiones populares que consideraban favorables los números impares y dedicados a los dioses superiores, y desgraciados los números pares y dedicados a los dioses inferiores, César asignó al día suplementario el nombre de 28 bis, y no de 29, de ahí el nombre de año bisiesto.

El mes de febrero, del latín februus, significa purificación, purificador [antiguo adjetivo de la lengua religiosa de origen sabino (Varr., L. 6, 13)]; está jalonado de ritos de purificación y de bendición, así como de ceremonias de expiación en favor de los muertos y de la fecundidad de la tierra y de las mujeres. Según Servio (G. 1, 43), hubo un dios infernal que se llamó Februus.

Febrero era como el resto del tiempo, como un cajón de sastre a donde iba a parar todo lo que sobraba o no quedaba bien en otro tiempo. A principios de febrero se celebraba amburbium, rito de circunvalación con oraciones, sacrificios de truchas, de una oveja y de un toro (en cada villa). Los animales que iban a ser sacrificados eran paseados en solemne procesión alrededor de las villas, trazando así círculo alrededor de lo que se pretendía proteger antes de trasmitirle por su inmolación las fuerzas constitutivas de su ser. El día 2 de febrero aún se celebra en todo el ámbito católico el día de la Candelaria, día de purificación.

Del 13 al 21 celebraban la parentalia, un período nefasto para la celebración de matrimonios. La parentalia empezaba con un sacrificio ofrecido por la gran vestal, encarnación de la vida de la ciudad y del orden público. Durante los nueve días siguientes a la parentalia todas las actividades públicas se interrumpían y se celebraba la feralia. Las familias depositaban sobre las sepulturas de sus antepasados ofrendas de flores, especialmente violetas, que aún a día de hoy continúan siendo las flores de los muertos por antonomasia.

Hacía el 15 de febrero se celebraban las lupercalias en honor de Luperco, organizadas por las más importantes cofradías sacerdotales romanas. Después de ser manchados con la sangre del macho cabrío sacrificado en al cueva de Luperco y limpiados con un vellón de lana, los lupercos, seres muertos resucitados, libres y fundantes que volvían del otro mundo, salían a correr desnudos alrededor del Palatino, cargados de símbolos mágicos. A su paso, golpeaban a las mujeres con una fusta hecha de la piel del macho cabrío sacrificado. Las lupercales continúan hoy con los carnavales.

Hay fiestas móviles, porque dependen de las fases de la luna, y fiestas fijas que dependen del sol y se celebran siempre el mismo día del mes, aunque cambian de día de la semana porque cada año común atrasa un día con respecto a los días de la semana y, por ende, cada bisiesto atrasa dos. Si todos los años fueran comunes, cada siete años las fiestas fijas caerían en el mismo día del mes y de la semana. Sin embargo, con los años bisiestos, para que las fiestas fijas vuelvan a caer el mismo día del mes y de la semana, se necesitan 7 años bisiestos; es decir, un período de 28 años, llamado período solar.

El miedo y el terror se apodera de la gente durante un año bisiesto porque es tan nefasto como un año de 13 lunas. En el pasado todos estaban deseando que aquello acabara y dar el salto a un nuevo tiempo. Los cristianos de los primeros siglos estaban contaminados por todas las creencias de los romanos sobre el tiempo y, concretamente, sobre febrero (San Martín Dumiense, De correctione rusticorum).

En los países bálticos se cree que, antes, febrero y marzo tenían 29 días cada uno pero, desde hace tiempo, marzo le robó un día a febrero para vengarse de la gente que está esperando su final y darlo por vencida con el paso de la etapa invernal al período estival. Aún en nuestros días, en muchos países el miedo se instala en el corazón de los jóvenes que tienen que casarse en un año bisiesto: por ejemplo, en diciembre de 2007, en Ucrania, se casaron miles de jóvenes más que en la misma fecha del año anterior para no tener que hacerlo en 2008, año bisiesto.

Los ciudadanos achacan a enero y febrero las dificultades económicas debidas a las compras compulsivas de diciembre y enero. El febrero de 28 días es un mes cojo y, según el dicho popular, «no hay cojo bueno».

En tiempo de Julio César, los emperadores utilizaban y manipulaban el calendario, moviendo, sacando y poniendo fiestas y fechas, a su antojo y según sus intereses. Los políticos de hoy adelantan o atrasan elecciones, promulgan leyes favorables a los ciudadanos para capear situaciones sociales o políticas adversas. Los políticos pretenden hacer del futuro un pasado adelantándose a él y convertir así en propicio para sus intereses el tiempo nefasto de las crisis.

Hoy, como ayer, el ser humano ha soñado con manipular el tiempo a su antojo, ignorando su inexorable enigmaticidad.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | cultura | | Aún no hay comentarios

El lugarteniente de Ronald Reagan

Por John O´Sullivan, Director ejecutivo de Radio Free Europe/Radio Liberty y editor-jefe general de la revista «National Review» (ABC, 29/02/08):

HACE dieciocho años, prácticamente un año después de la caída del Muro de Berlín, William F. Buckley Jr. realizó un viaje político por Europa Central y por la entonces aún existente Unión Soviética con una delegación de conservadores estadounidenses. En casi todos los países que visitó sus nuevos dirigentes democráticos le dieron la bienvenida con mucho entusiasmo. Incluso en la Unión Soviética, los líderes reformistas cuyo imperio se estaba desmoronando lentamente ante sus ojos lo trataron con una curiosidad respetuosa.

Al principio, Bill -que es como lo conocía todo el mundo- estaba un poco confuso ante su aparente fama. Pero luego se lo explicaron: algunos de esos ministros, jefes de nuevos partidos políticos y directores de periódicos nacionales de larga tradición (con nuevas líneas editoriales) habían leído copias de contrabando de su revista anticomunista «National Review» durante los muchos años en los que los comunistas los habían condenado a trabajar como fogoneros y canteros. Otros sabían que Bill había organizado una concentración anticomunista en el Carnegie Hall de Nueva York en protesta contra la visita de Nikita Jrushchev a Estados Unidos en una época en la que muchos políticos y analistas occidentales instaban a la gente a que pasaran por alto los crímenes del comunismo y la represión constante del bloque soviético en aras de la paz mundial.

Bill se tomó en serio la expresión «naciones cautivas» y quería liberar de verdad a los pueblos que vivían bajo el yugo soviético. Es probable que pensara que en su vida no llegaría a verlo, pero lo hizo. En consecuencia, Bill era célebre entre aquellas personas que creía que nunca habían oído hablar de él, en lugares que nunca habría esperado poder visitar con libertad.

Está claro que Bill estaba acostumbrado a ser famoso. En Estados Unidos alcanzó este rango poco después de cumplir los veinte, cuando, nada más licenciarse, escribió el libro God and Man at Yale («Dios y el hombre en Yale»), que criticaba severamente a su alma mater por su impiedad y su progresismo irreflexivo. Era un libro escrito por un joven que arremetía con desenfreno y gracia contra unos molinos de viento académicos muy pomposos. Puede que Bill no estuviera de acuerdo con todos sus argumentos -una crítica de la libertad académica, por ejemplo- treinta años después, pero la academia liberal -es decir estatista- se ofendió tontamente con ese joven conservador «criticón». El libro provocó una conmoción nacional y, gracias a esta controversia, Bill pasó a ser conocido por el gran público estadounidense -y, en concreto, por la minoría conservadora asediada en los Estados Unidos del New Deal. Pronto demostró ser una persona con instinto e inteligencia para los debates y fue famoso el resto de su vida. Pero no fue famoso por ser famoso. Puede que Bill llegara a realizar más actividades en lo que Kipling dio en llamar «el minuto implacable» que cualquier otra persona.

Surcó todos los océanos del mundo y lo puso por escrito. Trabajó como diplomático de Estados Unidos en la ONU y lo puso por escrito. Tocó el clavicémbalo (en público, con una orquesta) y lo puso por escrito. Fue -fugazmente, después de la universidad- agente de la CIA y lo puso por escrito en una serie de thrillers sobre la Guerra Fría, con un agente de la CIA llamado Blackford Oakes de protagonista. Junto a su glamurosa mujer, Pat, se subió al tren de vida de la alta sociedad de los famosos de Nueva York, y también esto lo puso por escrito: en una serie de libros muy divertidos con títulos como Cruising Speed («Velocidad de crucero»). También escribió varias novelas convencionales, una obra de teatro, numerosos artículos para revistas y tres columnas de periódico a la semana durante 40 años.

No todas las empresas de Bill fueron un éxito. Lo del clavicémbalo y su obra de teatro, así como muy probablemente su espionaje en la CIA, lo emprendió basándose en el principio de G. K. Chesterton de que si hay algo que merece la pena hacerse, merece la pena hacerlo, aunque sea mal. Lo que escribió, no obstante, lo escribió con mucha profesionalidad: nunca se saltó un cierre periodístico. En la mayoría del resto de actividades se embarcó con la alegría del principiante inspirado, y con los éxitos propios del principiante inspirado: escasos. Cuando Bill se presentó como candidato del pequeño Partido Conservador a la alcaldía de Nueva York en 1965, le preguntaron cuál sería su primera orden oficial si saliera elegido, y contestó: «Pedir un recuento». No necesitó hacerlo, porque perdió, pero obtuvo muchos más votos de los que nadie había imaginado.

Y este éxito inesperado empezó a expandir el movimiento conservador moderno de Estados Unidos que llevó a Ronald Reagan a la Casa Blanca, revitalizó el espíritu estadounidense, creó el capitalismo de la información que ahora preside el mundo y ganó la Guerra Fría. El papel que desempeñó Bill en la expansión del conservadurismo estadounidense es precedido sólo por el que tuvo Ronald Reagan, y quizá ni siquiera eso, aunque a él le gustaba considerarse, en términos ideológicos, su lugarteniente. A la temprana edad de 30 años, Bill fundó la revista «National Review». Convenció a talentos brillantes como James Burnham o Milton Friedman para que escribieran en ella, e hizo uso de la revista para reconciliar las facciones en liza del conservadurismo -libertarios económicos, tradicionalistas morales y halcones de la política exterior- en torno a una nueva filosofía basada en el anticomunismo, el libre mercado y los valores tradicionales judeocristianos. Se suele decir que la «National Review» de Bill Buckley hizo respetable el conservadurismo purgándolo del antisemitismo y de otros virus políticos. Eso es verdad y es algo importante, pero quizá no tanto como el hecho de que Bill hizo él mismo que el conservadurismo fuera chic y sofisticado. Como presentador del programa de entrevistas de televisión «Firing Line» durante 30 años, se enzarzó en agitado debate con liberales eminentes, desde J. K. Galbraith a Woody Allen, y muchas veces los despachaba con mejores argumentos y chistes más graciosos. Los conservadores estaban acostumbrados a que se los tratara como sureños reaccionarios y provincianos -si no algo peor- en la cultura estatista de los años 50 y 60. Pero cuando este protegido de la sociedad neoyorkina, elegante y gracioso, apareció en las pantallas de televisión cosiendo a puñaladas de genialidad a estatistas de calado -Galbraith y otros eran íntimos amigos suyos-, e hizo que esta visión condescendiente resultara sencillamente tonta.

Bill no se volvió a presentar a las elecciones después de su derrota en Nueva York de 1965, pero todos los conservadores que han salido elegidos desde entonces, ya sean republicanos o demócratas, están en deuda con él, y el pasado miércoles, día de su muerte, un nutrido grupo de ellos se puso en pie en el Senado de Estados Unidos para homenajearle. Cuando Bill se retiró del puesto de director de la «National Review» en 1988, me pidió que le sucediera. Dirigí la revista los diez años siguientes. Bill se hizo muy amigo mío y hoy lloro su pérdida. La noticia de que había fallecido me llegó estando en Praga al frente de Radio Free Europe/Radio Liberty. Fue un lugar extrañamente reconfortante en el que enterarse de esto, ya que Praga es una de esas grandes ciudades europeas que Bill ayudó a liberar del comunismo. Sí, el mundo actual parece más complicado e inestable que en los agitados días de 1990, pero Bill siempre decía que la libertad no es fácil. Simplemente, él hacía que pareciera fácil.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Estados Unidos, política | | Aún no hay comentarios

El reino del dólar y el euro

Por Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la UAB (EL PERIÓDICO, 29/02/08):

El euro ha vuelto a superar sus máximos y se ha situado por encima de la barrera de los 1,50 dólares. Recuerdo ahora la alegría de algunos medios norteamericanos cuando, tras el lanzamiento de la moneda única en 1999 a 1,15 dólares, se asistió a su progresiva pérdida de valor hasta los 0,84 dólares de julio del 2001. ¿Cuál ha sido el trasfondo de las relaciones euro-dólar? Estas han estado presididas, de forma muy especial, por el creciente endeudamiento exterior de EEUU, que traduce su empeño en mantener un nivel de vida que no pueden permitirse. Y, en segundo término, por las diferencias en el crecimiento econó- mico y, por tanto, en las perspectivas de sus tipos de interés. Así, la tendencia a la baja del dólar que se inició en verano del 2001, vinculada a sus problemas externos, se extendió hasta principios del 2005 (cuando cotizó a 1,35 dólares/euro), cota mínima desde la que retrocedió a lo largo del 2005, hasta los 1,18 dólares en enero del 2006. A partir de entonces, asistimos a su caída continuada, de forma que el pasado verano se situó en el entorno de los 1,38 dólares, y hoy ya ha superado los 1,50.

¿QUÉ ESTÁpasando ahora? Porque no deja de ser curioso que, en el momento en que el déficit exterior de EEUU mejora, su divisa cotice en mínimos históricos respecto del euro. En esta situación confluyen diversos factores. Entre los más importantes, destacan algunos vinculados a la situación actual y otros de carácter más estructural.

Entre los elementos más coyunturales hay que citar, en primer lugar, el papel de las intervenciones de bancos centrales de algunos importantes países de Asia, en especial de China, frenando la pérdida del dólar respecto de sus propias monedas. Con ello, intentan mantener sus exportaciones, pero también desplazan la depreciación del dólar sobre los hombros del euro, y también de otras divisas occidentales. En segundo lugar, las perspectivas de los tipos de interés en ambos lados del Atlántico juegan también en contra del dólar. Hoy, el precio del dinero del BCE (4%) y de la Reserva Federal (3%) muestran ya una diferencia apreciable.

Pero, además, las perspectivas para los próximos trimestres son de caída en el caso americano (hasta el 2% en verano) y de mantenimiento en el europeo. Y ese diferencial de tipos de interés está reflejando las distintas visiones acerca del futuro en el corto y medio plazo de sus respectivas economías.

En EEUU, su mayor inflación y los desequilibrios acumulados los últimos años (endeudamiento de los hogares, crisis inmobiliaria, déficit exterior) no auguran un futuro inmediato prometedor, ni en el frente de los precios (su mayor crecimiento refleja, también, la pérdida de valor del dólar) ni en el del crecimiento económico (se anticipa la entrada en recesión próximamente). En cambio, en el área del euro, aunque la situación también es difícil, ni tenemos esos desequilibrios de fondo, ni los precios crecen con esa intensidad. Finalmente, la inquietud que plantea el futuro a corto plazo de la divisa americana se refleja, también, en la entrada de capitales en los mercados de primeras materias, de forma que se venden activos en dólares y se compran primeras materias, cosa que eleva su cotización (en el caso del petróleo, por encima de los 100 dólares) y deprime el dólar.

Desde un punto de vista más estructural, la caída del dólar respecto del euro refleja un profundo cambio en la economía mundial, expresión de la creciente desconfianza del resto del mundo respecto de la capacidad de EEUU para devolver su deuda exterior sin provocar pérdidas a sus acreedores. Esos temores se traducen en el creciente peso del euro, y otras monedas, en las reservas internacionales de países del Este de Europa, Oriente Próximo o Asia. Así, sus bancos centrales están aumentando el peso del euro en sus carteras y reduciendo el del dólar, lo que acentúa el alza de nuestra moneda respecto la divisa americana. Finalmente, las reticencias sobre el exceso de endeudamiento americano se han acentuado con la crisis financiera que estalló en verano. Y las difíciles perspectivas de solución que se dibujan en el horizonte para los graves problemas del sistema financiero de EEUU presionan, también, en contra de su moneda.

POR TODAS estas razones, y aunque algunos elementos coyunturales puedan modificar su sentido, nos enfrentamos a una época en la que el recorrido alcista del euro no ha acabado. Cotizaciones alrededor de los 1,60/1,70 dólares no son impensables. Para nosotros, tiene un aspecto positivo en términos de menos presiones inflacionarias procedentes del exterior. Pero, para los exportadores del área del euro, este nuevo marco es mucho más severo, lo que exige reforzar la competitividad por otras vías. Para bien o para mal, el sistema monetario internacional que emergió en los 70, y en el que el dólar tenía un papel preponderante, se encamina a su final. Y el proceso de pérdida de la corona del rey dólar se acentúa. Y ahí aparece el joven euro, un firme candidato a la sucesión. Aunque su reinado, seguro, será compartido con otras divisas emergentes.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | economía | | Aún no hay comentarios

El eje franco-alemán se fractura

ANDREU MISSÉ – Bruselas – 29/02/2008

Los crecientes desencuentros entre el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, amenazan seriamente los ambiciosos planes de Francia para su próxima presidencia de la Unión Europea. El clima de tensión se ha puesto de relieve tras el aplazamiento del encuentro entre Sarkozy y Merkel, previsto para primeros de marzo, y el retraso de la reunión de los ministros de Economía de ambos países, porque la ministra de Economía, Christine Lagarde, tuvo que acompañar al líder francés a un centro de salud rural. Este segundo gesto creó un mayor malestar.

Ambos líderes, que desempeñaron un papel clave el año pasado al desatascar la crisis de la UE, impulsando un Tratado simplificado, y que comparten muchas ideas, como el rechazo de Turquía como miembro de la Unión, se han enzarzado en crecientes discrepancias. El distanciamiento se inició el pasado verano, al irse visualizando la crisis financiera y multiplicarse las demandas de Sarkozy para que el Banco Central Europeo rebajara los tipos de interés. Para Alemania, la independencia del BCE, heredero del Bundesbank, es sagrada. Merkel replicó entonces que deseaba “evitar cualquier intento de influir en la política monetaria”.

La tensión ha subido de tono con la política mediterránea que promueve Sarkozy y que, en cierta medida, ha situado en un segundo plano al inicial Proceso de Barcelona en este campo. Francia ha lanzado su proyecto de la Unión del Mediterráneo, en el que sólo tienen cabida los países ribereños, excluyendo a los demás miembros de la UE, lo que le da una hegemonía en la política exterior del sur de la UE. Esta posición ha irritado especialmente a Alemania, que se ha visto marginada. La estrategia francesa choca con los criterios de las cooperaciones reforzadas de la Unión, que permiten a los países que voluntariamente asumen una determinada política disponer de fondos comunitarios. A cambio se exige que estos acuerdos sean abiertos a todos los socios que deseen participar.

El pasado 20 de diciembre, la iniciativa de Sarkozy fue bendecida y parcialmente modificada en Roma, en un encuentro con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro italiano, Romano Prodi. Los mandatarios acordaron un nuevo nombre, La Unión por el Mediterráneo, con la perspectiva de poder abrir sus puertas a otros miembros de la UE. París insiste en celebrar una gran fiesta constitutiva de La Unión por el Mediterráneo el próximo 13 de julio, a la que sólo asistirían los países ribereños, y al día siguiente, fiesta nacional de Francia, invitar al resto de miembros de la UE.

Las discrepancias entre Francia y Alemania se han producido en otros campos como el de la política nuclear y la estrategia para el crecimiento y el empleo, conocida como Estrategia de Lisboa. Las ofertas de centrales nucleares a países como Libia y Argelia han provocado seria inquietud en Alemania por el riesgo de aumentar la proliferación. En materia económica, “mientras Alemania apuesta por la incorporación de nuevas tecnologías, nuevos sectores como las telecomunicaciones, en Francia sigue pesando más la defensa de los grandes conglomerados económicos nacionales y el intervencionismo”, señala una fuente comunitaria.

Este mar de fondo podría poner en peligro el ambicioso plan elaborado por París para su presidencia de la UE. El secretario de Estado de Asuntos Europeos, Jean Pierre Jouyet, detalló esta semana en Bruselas “las prioridades de Francia”. El discípulo de Jacques Delors señaló las cuatro líneas maestras: “El desafío demográfico”, y por tanto especial atención a la emigración; “el estímulo de la competitividad; el cambio climático y la política de seguridad energética, y el papel de Europa como actor global”.

La presidencia francesa llega en un momento clave para la UE. Deberá completarse la ratificación de Tratado de Lisboa y acordar las líneas maestras de las reformas del presupuesto y de la Política Agraria Común. Si todo transcurre sin sobresaltos, en el Consejo de octubre deberán acordarse los nombres de los futuros mandatarios de la UE, especialmente el presidente de la Unión y el Alto Representante, que deberían ocupar sus puestos el primero de enero de 2009. Para ello se precisa otro tipo de atmósfera de la que se respira ahora en la Unión.

Temas conflictivos

- La política mediterránea.

- Las funciones del Banco Central Europeo y la conveniencia o no de tener un euro fuerte.

- La política nuclear.

- Reducción de emisiones de CO2 de los automóviles.

- Berlín apuesta por la estrategia de Lisboa (competitividad e I+D) y París es más proteccionista.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Unión Europea | | Aún no hay comentarios

Gobierno y oposición acuerdan compartir el poder en Kenia

AGENCIAS – Nairobi – 28/02/2008

El Gobierno y la oposición de Kenia han suscrito hoy un acuerdo para compartir el poder y poner fin a la crisis política y social que vive el país desde las elecciones de diciembre y que ha causado cerca de un millar de muertos y cientos de miles de desplazados. El ex secretario general de Naciones Unidas Kofi Annan, que ha actuado de mediador ante el Gobierno de Mwai Kibaki y el líder del opositor Movimiento Democrático Naranja (OMD), Raila Odinga, ha logrado el entendimiento entre las partes tras semanas de difíciles negociaciones.

“Hemos llegado a un entendimiento sobre un acuerdo de coalición”, ha informado Annan tras reunirse con el presidente Kibaki, con Odinga y con el jefe de la Unión Africana, el presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete. “Esta tarde las dos partes han completado el punto tres de la agenda para resolver la crisis política”.

El punto 3 de la agenda se refería a las medidas para compartir el poder entre el Gobierno y la oposición, un tema que mantenía estancadas las negociaciones entre las dos partes desde hace varios días. Annan ha informado, después de la ceremonia de la firma, que el primer ministro será un miembro del Parlamento, y será designado por el partido mayoritario o por la coalición política que consiga la mayoría, que actualmente es el ODM.

El primer ministro, según Annan, tendrá la autoridad de coordinar y supervisar las funciones ejecutivas del Gobierno. El primer ministro y los dos vice primer ministros sólo serán reemplazados si el Parlamento aprueba una moción de censura. La coalición gobernante, ha agregado, sólo quedará disuelta si se disuelve el Parlamento.

“Este consenso fue necesario para la supervivencia del país”, ha dicho Annan al lado de Kibaki y Odinga.

La reunión de hoy ha sido la primera en un mes en que Odinga y Kibaki se sientan a la misma mesa, tras los desencuentros surgidos tras los primeros contactos.

Kenia se deslizó a una crisis política primero y étnica después tras las elecciones del 27 de diciembre. En ellas salió reelegido Kibaki, pero la oposición, avalada por los observadores internacionales, denunció un fraude masivo. Odinga acusó al presidente de fabricarse directamente los 300.000 votos que necesitaba para vencer. El líder del MDN sacó a sus seguidores a la calle y estalló la violencia. Con la excusa de rivalidades políticas, las distintas etnias del país la emprendieron con las otras: los lúos, la etnia de Odinga, mayoritaria, se lanzaron a por los kikuyu, la etnia de Kibaki, y éstos devolvieron los golpes. En total, cerca de un millar de muertos y 250.000 desplazados en unas semanas de violencia que pusieron al borde del abismo uno de los países más prósperos y estables de África.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Kenia | | Aún no hay comentarios

¿Qué se juega Europa el 9-M?

Por Denis MacShane, diputado laborista y ex ministro británico para Europa, y Carlos Carnero, eurodiputado del PSOE. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 29/02/08):

Europa se encuentra de nuevo en una encrucijada. Las elecciones españolas son cruciales para garantizar el equilibrio ahora que el continente afronta nuevos retos. Europa necesita una España fuerte, progresista, tolerante y abierta, para que en la UE sea posible compensar la presencia de la derecha neoliberal y nacionalista con partidos de corte social progresista como el PSOE en España, los socialdemócratas del norte de Europa y los laboristas en Gran Bretaña. El posible regreso de Silvio Berlusconi en Italia representa un nuevo riesgo para la construcción y la integración europeas.

En un mundo cada vez más globalizado, el peligro no es que en el futuro haya demasiada Europa, sino demasiado poca. El taburete europeo tiene tres patas. La primera, una economía abierta de mercado sin fronteras ni proteccionismo nacional. La segunda, un compromiso con las obligaciones sociales y ecológicas y una clara separación de la iglesia y la política. La tercera, el compromiso de que Europa actúe fuera de sus fronteras, sobre todo en las regiones vecinas de Oriente Próximo, el Mediterráneo y África.

Europa no sustituye a la nación-Estado, sino que aporta valor añadido a lo que hacen los gobiernos. Europa no exige uniformidad: Gran Bretaña no utiliza el euro. España no está de acuerdo con la mayoría de los Estados europeos respecto a Kosovo. Alemania no quiere hablar de la energía nuclear. Francia rechaza cualquier reforma del enorme presupuesto agrario que beneficia a las empresas exportadoras del sector en dicho país.

Estas diferencias son importantes y pueden suscitar controversias. Pero Europa es lo bastante grande como para que cada país pueda defender sus propias ideas. El proyecto de la Alianza de Civilizaciones agrupa a España y Turquía contra los conservadores islamófobos de toda Europa, que pretenden que Turquía siga teniendo un papel subordinado. La iniciativa de Zapatero al lanzar la Alianza no disminuye la necesidad de España y Europa de permanecer alerta en la lucha contra el terrorismo, tanto el inspirado por los extremistas islamistas de la yihad como por terroristas domésticos como la reaccionaria y protofascista ETA.

Europa tiene hoy tres retos fundamentales. El primero, cómo relanzar el crecimiento, sobre todo en los países en los que la derecha ocupa el poder. Los gobiernos de izquierda de Europa, como los de Gran Bretaña y España, tienen un historial de comportamiento económico mucho mejor que el de los conservadores.

El segundo reto es conseguir que el Tratado de Lisboa sea un éxito. En 2009, Europa tendrá que elegir a su primer presidente y a un nuevo ministro de Exteriores, además de decidir quién va a presidir la Comisión. Ha circulado ya el nombre de Tony Blair como posible presidente del Consejo Europeo. El ex ministro del PSOE Javier Solana representa la mayor aportación de España al compromiso de la Unión Europea de asumir un papel mundial en el siglo XXI. Los nuevos poderes del ministro de Exteriores de la UE, incluso con su modesto título oficial de Alto Representante, permitirán que Europa tenga una presencia mayor en el mundo.

Estos cargos y el de presidente de la Comisión se decidirán en función de los alineamientos políticos en toda Europa. Es importante que, tanto en España como en las elecciones del próximo año al Parlamento Europeo, la izquierda europea siga contando con el apoyo del electorado. Europa necesita un equilibrio de naciones y un equilibrio de fuerzas políticas. Una Europa totalmente en manos de la derecha estará desequilibrada. Europa necesita la voz enérgica de los ministros del PSOE y sus aliados para que las decisiones sean justas.

El tercer reto de Europa es el de forjar una nueva relación con el otro lado del Atlántico. El próximo año, por estas fechas, habrá ya un nuevo presidente en Estados Unidos. Los tristes años de divisiones entre Estados Unidos y Europa, cuando George W. Bush chocaba con Jacques Chirac y Gerhard Schröder, han quedado ya atrás. Gran parte de la derecha europea sigue enzarzada en ese viejo debate. Sigue viendo el mundo a través del telescopio neocon, cuando hace ya tiempo que el debate político y la opinión pública en EE UU han pasado la página. Ahora tenemos una auténtica oportunidad de que una Europa progresista tenga un papel más activo en el mundo.

Como socialistas, nos gustaría que hubiera un presidente demócrata en la Casa Blanca. Pero un presidente Obama o una presidenta Clinton tomarán sus decisiones con arreglo a los intereses nacionales de EE UU, igual que un presidente McCain. Razón de más para que en Europa exista un equilibrio entre gobiernos de izquierda y de derecha, ahora que comienza una nueva era en las relaciones euroatlánticas.

El Partido Laborista y el PSOE tienen posturas concretas sobre Europa y, por supuesto, algunas discrepancias. Pero ambos partidos pueden hacer una gran contribución al nuevo capítulo de la historia de la construcción europea. Con la inclinación hacia la derecha en otros países europeos es importante que España ayude a sostener el equilibrio político de Europa en este momento crucial de la historia de la UE.

Febrero 29, 2008 Publicado por cienciayartes | Unión Europea, elecciones | | Aún no hay comentarios